El equipo jurídico de Obama recomienda a la Suprema Corte que otorgue dispensa a jerarcas católicos de Roma en juicios contra pederastas.
sábado, 29 de mayo de 2010
La Casa Blanca pide inmunidad para el Vaticano
lunes, 10 de mayo de 2010
Un grupo de obispos anglicanos planea convertirse en masa al catolicismo
Londres, 10 Mayo, EFE
Un grupo de obispos anglicanos del ala tradicionalista mantiene conversaciones secretas con el Vaticano para facilitar su conversión en masa al catolicismo, informa hoy "The Sunday Telegraph".
Según el periódico, los prelados, que se oponen a la ordenación de mujeres obispo que se plantea la Iglesia de Inglaterra, han comunicado a la Iglesia de Roma su deseo de adherirse a ella.
Los obispos protestantes se reunieron la semana pasada en el Vaticano con asesores del papa Benedicto XVI y representantes de la Congregación de la Doctrina de la Fe para tratar el procedimiento de su proyectada deserción.
Si ésta se concretara, sería la primera vez en 20 años que un número destacado de religiosos anglicanos se pasa al catolicismo, y se produciría semanas antes de la celebración de un debate clave del sínodo general de la Iglesia de Inglaterra sobre la ordenación de obispos femeninos. EFE
jueves, 22 de abril de 2010
Teólogos piden la renuncia del Papa
Benedicto XVI promete acción frente a “abusos” de sacerdotes, opositores consideran que la organización de la Igleisia es “obsoleta”
MADRID (Agencias).— Los teólogos de la asociación española Juan XXIII creen que el pontificado de Benedicto XVI “está agotado”, porque el Papa “no tiene edad ni mentalidad para responder adecuadamente a los graves y urgentes problemas que hoy tiene que afrontar la Iglesia católica”.
Así consta en una declaración difundida ayer por la Junta Directiva de esta Asociación con motivo del quinto aniversario del pontificado de Benedicto XVI.
La declaración, que expresa su apoyo a la “Carta abierta a los obispos católicos del mundo”, recientemente publicada por el teólogo Hans Küng, reclama al Pontífice que pida perdón públicamente “por el encubrimiento y complicidad del Vaticano, así como de no pocos episcopados, en los casos de abusos sexuales” en los que se han visto implicados obispos, sacerdotes y religiosos.
También pide que se deroguen “de inmediato” los decretos del Papa y de la Curia Romana, que durante décadas han impuesto silencio en los casos de abusos sexuales a menores.
La declaración considera necesario que se facilite el acceso de las mujeres al sacerdocio “para terminar por fin con siglos de injusta e injustificada discriminación de las mujeres en la Iglesia católica”. Igualmente necesaria es la supresión del celibato obligatorio para los sacerdotes, “una medida disciplinaria represiva de la sexualidad que carece de todo fundamento bíblico, teológico e histórico y que no responde a exigencia pastoral alguna”, sostiene la declaración de los teólogos.
En cuanto a la organización de la Iglesia católica, estos teólogos consideran que es “obsoleta” y que “responde más a una monarquía absoluta que al movimiento de Jesús”.
Por su parte, el Papa prometió ayer públicamente “acción” contra el escándalo. En su audiencia general, Benedicto XVI usó la palabra “abuso” en público por primera vez en más de un mes, al decir que durante su reciente viaje a Malta quería reunirse con algunas personas que “fueron víctimas de abusos por parte de miembros del clero”.
En tanto, el obispo de Ausgburgo, Walter Mixa, renunció después de días de debate por el maltrato a niños de un orfanato, informó el diario Ausgburger Allgemeine citando a “personas confiables” del obispado.
El Universal
22 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
13.000 llamadas desbordan la línea sobre abusos de la Iglesia alemana
Especialistas asesoran a los afectados y derivan casos a las diócesis y fiscalías
Más de 13.000 llamadas han atascado la línea telefónica sobre abusos sexuales desde que la Iglesia católica alemana la puso en marcha el pasado 30 de marzo. En los tres primeros días, justo antes de Semana Santa, las líneas se inundaron de una inesperada cantidad de personas que pedían asesoramiento: querían romper el silencio y denunciar los abusos que se habían cometido sobre ellos.
"No nos esperábamos una respuesta parecida", admitió Stephan Kronemburg, portavoz de la diócesis de Tréveris, quien informó la prensa de los resultados de los primeros pasos de la línea telefónica. Según los datos ofrecidos por Kronemburg, el número total de llamadas fue de 13.293, hechas por 2.670 personas, ya que muchos lo intentaron varias veces antes de lograr comunicarse. El equipo que se hace cargo de dar asistencia a las víctimas y los familiares ha podido contestar hasta ahora solamente al 18% de las peticiones de ayuda recibidas.
La Conferencia Episcopal Alemana, al anunciar el servicio, dijo que estaría dirigido por psicólogos y trabajadores sociales de la ciudad occidental de Tréveris. Entre otras razones, porque el arzobispo de esa diócesis, Stephan Ackermann, ha sido elegido como representante oficial de la Iglesia para gestionar las crecientes denuncias de abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero.
Los especialistas han hablado hasta ahora con 394 personas, y las conversaciones han durado desde unos pocos minutos hasta una hora. Mientras, otros 91 usuarios han recibido ayuda a través de la web que completa el servicio de la línea telefónica, según los datos del obispado de Tréveris.
"La línea abre la puerta para que las víctimas reúnan el coraje de denunciar, les ofrecemos un primer asesoramiento", explicó Kronemburg por correo electrónico: "Sin embargo, no es un instrumento de investigación", añadió, por lo que no se puede decir con exactitud cuántos nuevos casos se han conocido a través de ella.
A quienes marcan el número 0800-1201000 les contesta una voz que dice que un experto está escuchando y que pueden empezar a hablar. "Los encargados de los obispados y las diócesis mismas siguen siendo, como antes, los referentes centrales para las víctimas", aseguró el portavoz, "por lo que se aconseja a quienes llaman que acudan cuanto antes al obispado responsable". La mayoría de los que han llamado hasta ahora a la línea telefónica de la Iglesia son personas que dicen haber sufrido abusos sexuales o familiares de las víctimas. También ha habido casos de denuncias por agresiones físicas.
Los datos proporcionan una fotografía de la verdadera "dimensión del escándalo", según Kronemburg. "Si las personas que atienden esos teléfonos se enteran de un presunto caso de pederastia protagonizado por un sacerdote en funciones, alertarán a la diócesis y la fiscalía", aseguró.
Esta iniciativa está dentro de la gestión independiente del escándalo de los abusos de las directrices del Vaticano que está llevando a cabo la Iglesia alemana. El presidente del Comité Central de los Católicos de este país, Alois Glück, dijo en una entrevista con la radio NDR que "no se trata de esperar que la situación alemana se solucione en Roma, se trata de actuar aquí, en Alemania", aseguró.
Desde principios de año han salido a la luz más de 300 casos de denuncias de abusos físicos y sexuales entre 1950 y 1990 en el país de procedencia del Papa. El escándalo ha llegado a salpicar el mismo Benedicto XVI por el posible encubrimiento de un cura en la diócesis de Múnich cuando él era arzobispo. También a su hermano Georg Ratzinger, por abusos en el ámbito del coro de voces blancas de Regensburg, cuando era su director. Con casi dos tercios de las 27 diócesis de Alemania afectadas por el escándalo, la presión aumenta para romper con lo que se ha denominado el "muro de silencio".
El País
08 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
Demanda por pederastia en Miami implicará a Benedicto XVI: abogado
El actual Papa y el Vaticano sabían del crimen de un reverendo y su actuación fue negligente, acusan.Miami. Un bufete de abogados del Sur de la Florida informó hoy que planea implicar al Vaticano y el Papa Benedicto XVI en una demanda contra un sacerdote acusado de abusar sexualmente de niños.
La demanda interpuesta contra la Arquidiócesis de Miami muestra que El Vaticano estaba al tanto de la mala conducta del reverendo Ernesto García-Rubio desde principios de 1968, según detalles dados a conocer por uno de los abogados que representa a una de las víctimas.
Benedicto XVI se convirtió 13 años después en jefe de la oficina del Vaticano que recibió una petición de García-Rubio tratando de dejar el sacerdocio.
La demanda alega que la diócesis fue negligente en su supervisión y asignación del reverendo.
En la actualidad El Vaticano prepara la defensa legal con que la Iglesia católica protegerá a Benedicto XVI de una demanda en Kentucky que busca su destitución.
Tres hombres que dicen haber sido abusados por sacerdotes interpusieron la demanda contra la Santa Sede en 2004, acusando a Roma de negligencia por no haber alertado a la policía o al público sobre los sacerdotes que vejaron a menores en Kentucky.
Notimex
01 de abril de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010
Corcuera “era el que hacía el trabajo sucio de Marcial Maciel”: ex Legionarios
Los representantes de los afectados por abusos sexuales ante la Santa Sede, acusaron al director general de los Legionarios de ser un “hipócrita y mentiroso” que no actúa bajo los principios espirituales
Ciudad de México.- Los representantes de los afectados por abusos sexuales ante la Santa Sede, José Barba y el doctor Arturo Jurado, acusaron al director general de los Legionarios de Cristo Álvaro Corcuera de ser un hipócrita y mentiroso que no actúa bajo los principios espirituales pues cubrió todo lo que hizo Marcial Maciel.
En entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva, los ex Legionarios señalaron que Corcuera “es el asesino sonriente y era el que hacía el trabajo sucio de Marcial Maciel” pues es un hombre calculador que únicamente está mintiendo al decir que lamenta lo sucedido.
Aclararon que no acudirán a la reunión a la que el director de los Legionarios ha convocado para el mes de mayo.
José Barba aseveró que están convencidos de que el padre Álvaro Corcuera está actuando de la misma manera que habría actuado Marcial Maciel, “siempre le cuidó las espaldas, todo el tiempo necesario que pudieran hacerlo y atacaron a las victimas que dieron su testimonio”.
El doctor Jurado mencionó que “Corcuera dice una cosa pero su actuar es totalmente diferente a lo que expresa y es obvio que está hablando bajo la presión de las circunstancias en donde está cayendo en contradicciones porque acusa a Maciel de todo lo que hizo y por qué entonces viene a pedir perdón, sólo lo hace aquel que ha ejercido la ofensa y hay algo que los traiciona desde dentro cuando saben que son culpables”.
Por último José Barba subrayó que cuando Corcuera subió a la dirección de la Legión de Cristo, ya tenía un plan para que “nos callaran, porque se nos iba acabar el dinero”.
Por ello, insistió que desde que tomo la dirección de la organización religiosa han sucedido cosas muy fuertes y ominosas contra los que denunciaron los abusos, incluso hubo acusaciones de robo de documentos importantes para la Legión como el Manual de Urbanidad y el Salterio de Mis Días, ante una juez de Virginia, Estados Unidos.
Milenio.com con información de Radio Fórmula
31 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
Luzbel y Maciel
martes, 16 de marzo de 2010
La Iglesia amparó en Múnich a un pedófilo cuando el Papa era obispo
Un cura alemán con antecedentes de abusos sexuales contra menores fue asignado a la comunidad local de la Iglesia de Múnich en 1980, cuando el actual Papa, Joseph Ratzinger, era obispo de la ciudad. La noticia se publica hoy en el Süddeutsche Zeitung, y fue anticipada ayer por su fuerza explosiva, ya que por primera vez aparece el nombre de Benedicto XVI en el escándalo de pedofilia que azota a la Iglesia católica. El portavoz vaticano, Federico Lombardi, intentó minimizar el alcance de la revelación y explicó que, aunque el episodio existió y fue un error, el entonces vicario de Múnich, Gerhard Gruber, que hoy tiene 81 años, ha asumido toda la responsabilidad de aquella decisión.
El sacerdote había obligado a un menor de 11 años a practicarle sexo oral, y fue trasladado desde Essen a Baviera cuando Ratzinger, que fue obispo de Múnich entre 1978 y 1981, era el responsable de asignar las misiones y ordenar los traslados de los curas. En Baviera, el cura fue puesto a trabajar sin interrupción en la comunidad y nunca fue denunciado por la Iglesia a la justicia civil, ni tampoco apartado de su cargo pues sigue ejerciendo el sacerdocio.
Según confirmó el arzobispado de Múnich al diario alemán, el traslado se realizó con la aprobación directa del actual papa Benedicto XVI. "La decisión fue suscrita por el entonces arzobispo". Su portavoz, Bernhard Kellner, habló de "errores graves", cometidos en los años ochenta, que ahora se investigarán. El entonces vicario general dijo que "la reintroducción de esta persona fue un error grave". "Siento muchísimo que a través de esa decisión se pudiera permitir el abuso. Me disculpo con todos los que fueron dañados". De hecho, el hombre volvió a agredir a un menor y fue condenado por un tribunal de la Alta Baviera a 18 meses de cárcel en libertad condicional y una multa de 4.000 marcos (unos 2.000 euros de hoy), en 1986. Para esta fecha, Ratzinger ya había sido trasladado a Roma.
Según la reconstrucción de los hechos publicada en la página del obispado de Múnich, H. (así se refiere al sacerdote pederasta), bajo petición del obispado de Essen fue trasladado a Múnich, en enero de 1980, donde "tenía que hacer una terapia". "El grupo de trabajo del obispado tenía que estar informado de que él tenía que hacer esta terapia a causa de relaciones sexuales con jóvenes".
Según añade el comunicado, "en 1980 se decidió garantizar a H. un alojamiento en la casa de los sacerdotes, de manera que pudiera participar en la terapia. Esta decisión fue suscrita por el entonces arzobispo" el actual Papa. Sin embargo, el vicario general decidió permitir a H. ejercer un papel limitado como guía moral en una diócesis. "En este periodo (entre el 1 de febrero 1980 y el 31 de agosto 1982) no hay acusaciones contra H.".
Cuando ya Joseph Ratzinger se encontraba en Roma, H. fue trasladado a Grafing en la Alta Baviera. Después de las acusaciones y la condena fue suspendido de su trabajo en 1985. Volvió a trabajar en noviembre de 1986.
La noticia contribuirá sin duda a aumentar la tormenta que vive la Iglesia católica ante las crecientes relevaciones de cientos de abusos cometidos por media Europa. Ayer mismo, el Vaticano vivió una jornada de enorme tensión, con la visita del jefe de la Iglesia alemana, Robert Zollitsch. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (CEA) se reunió durante 45 minutos con el Papa tras entrevistarse con los responsables de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y luego dio la cara ante unos 50 periodistas.
Leyó una solemne declaración en la que pidió perdón por los abusos, y reveló que el Papa había animado a su Iglesia a "seguir adelante con decisión y valentía en la tarea de descubrir toda la verdad, sin lagunas y por antigua que ésta sea, para satisfacer los derechos de las víctimas".
Zollitsch aseguró que el Papa recibió "con satisfacción" la elección para el puesto de comisario del obispo Stephan Ackerman, y anunció que el día 23 se reunirán en Berlín en una mesa de trabajo las ministras de Justicia y Familia del Gobierno de Angela Merkel con el propio Ackerman.
Preguntado por los casos de abusos registrados en 19 de las 27 diócesis alemanas, el obispo respondió que todavía no podía dar una cifra exacta. "Hemos enviado un cuestionario a las diócesis para distinguir los abusos sexuales de los pedagógicos, y aún no tenemos toda la información", explicó. En otro momento, mostró su inquietud porque entre los culpables hay "personas de gran autoridad moral". La frase sonó como un preanuncio de la posible inculpación de altos cargos.
Antes de reunirse con Zollitsch, el Papa reivindicó el "valor sagrado del celibato" de los sacerdotes católicos. El celibato es "en la Iglesia latina un carisma necesario" para la ordenación, recordó Ratzinger, que no puede ser explicado con "las categorías culturales dominantes". Ahora, probablemente el Papa se verá obligado a dar explicaciones menos teológicas y más humanas.
El País
13 de marzo de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
ESCÁNDALO EN LA IGLESIA CATÓLICA
El fundador de los Legionarios de Cristo fue pederasta, tuvo hijos con varias mujeres y plagió el libro de cabecera del grupo. Tantos 'pecados' ensombrecen la beatificación de Juan Pablo II, su gran protector
Juan G. Bedoya
Marcial Maciel soñaba con ser proclamado santo universal... y acabará en los infiernos más profundos de su iglesia. Los últimos descubrimientos sobre la doble y exagerada vida del famoso fundador de los Legionarios de Cristo y del grupo sacerdotal Regnum Christi no dejan lugar a dudas, y eso que aún no ha concluido la investigación ordenada hace un año por Benedicto XVI. Lo que ya se sabe es demoledor. El líder de uno de los más exitosos movimientos del nuevo catolicismo no sólo fue notorio pederasta y drogadicto. También tuvo hijos -al menos cuatro, quizá seis- con varias mujeres, plagió descaradamente el libro de cabecera legionario, titulado El salterio de mis días, e impuso a toda la organización un cuarto voto de silencio para guarecerse de denuncias. Uno de sus antiguos colaboradores le acusa incluso de haber envenenado a su tío abuelo, el obispo Guízar, que avaló la exitosa carrera eclesiástica del ambicioso sobrino en el convulso México de los años treinta del siglo pasado.
"¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia!" Este clamor le valió un pontificado al entonces cardenal Joseph Ratzinger. Lo pronunció en un vía crucis en abril de 2005, a punto de reunirse el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II. El todopoderoso prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex santo Oficio de la Inquisición) sabía de qué hablaba. Los cardenales electores, también. Sobre la mesa del Papa anterior, Karol Wojtyla, se habían acumulado acusaciones de pederastia contra miles de sacerdotes, y también quejas por el encubrimiento de esos delitos por algunos jerarcas en Estados Unidos, Irlanda, Italia, Austria e, incluso, España. El alemán Ratzinger aparecía como el único de los reunidos con información y autoridad suficientes para atajar tal estado de cosas.
Cuando el todavía cardenal Ratzinger clamó contra la "suciedad" interna en su iglesia, los cardenales se convencieron de que era el hombre a elegir. Dos días más tarde lo hicieron Papa, el 19 de abril de 2005. Fue entonces cuando se empezó a cavar la tumba del hasta entonces intocable fundador de los Legionarios. Una de las primeras medidas anticorrupción del pontífice Benedicto XVI, en mayo de 2006, le alcanzó donde más dolía. Maciel debía abandonar Roma apresuradamente, y retirarse a su México natal. También debía dejar el poder en manos de alguno de sus colaboradores. La decisión del Vaticano parecía humillante -Maciel era obligado a llevar "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público", se le ordenaba-, pero no acalló el escándalo. Demasiado poco castigo para documentadas acusaciones de abusos sexuales en varios países. Como disculpa, Roma apeló a la edad avanzada del encausado, casi nonagenario. Maciel moriría poco más tarde, en enero de 2008, en Cotija (Michoacán, México). Asunto zanjado, suspiraron sus antiguos amigos en el Vaticano.
Se equivocaban de punta a cabo. Además del clamor dolorido de las víctimas, que pusieron el grito en el cielo por la benevolencia de Benedicto XVI, ahora entraban en escena autoproclamados hijos y mujeres de Maciel reclamando atención y derechos. Todo empezó en Madrid, adonde Maciel venía con frecuencia, a veces discretamente. Al fin y al cabo, fue aquí donde fue recibido con los brazos abiertos en 1941, nada más fundar en México el movimiento de los Legionarios de Cristo, con apenas 20 años de edad. El ministro de Asuntos Exteriores de entonces, el democristiano Alberto Martín-Artajo, fue el encargado de introducirlo en la nacionalcatólica sociedad franquista. Hoy, los Legionarios cuentan en España con una Universidad -la Francisco de Vitoria, en Madrid-, varios seminarios y cientos de colegios, entre otras muchas propiedades.
Lo que no podían prever entonces ambas partes es el aluvión de noticias sobre la vida secreta de Maciel, ahora sin control posible. Para colmo, había entrado en acción un abogado de prestigio, anunciando acciones judiciales civiles, que siempre sacan de quicio a la Santa Sede. El letrado se llama José Bonilla. Uno de sus hijos fue sometido a abusos sexuales a la edad de tres años en un colegio de los Legionarios y le ganó a la Iglesia católica un juicio penal por esos hechos. Ahora representa a tres de los autoproclamados hijos de Maciel, con nombres propios y en busca de reconocimiento legal y compensaciones económicas. Se trata de tres varones, hermanos entre sí, de nacionalidad mexicana. El letrado asegura que Maciel habría tenido tres hijos más, incluida la española Norma Hilda, cuya existencia ya ha reconocido oficialmente la Legión. Otro hijo viviría en Londres, y una sexta hija se mató en un accidente de tráfico cuando iba a recoger a su padre a un aeropuerto de París. Norma Hilda, por cierto, cursó su carrera en la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid, propiedad legionaria.
Los obispos visitadores que llevan casi un año investigando en las instituciones y centros de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi no sueltan prenda de sus averiguaciones. Tampoco desmienten noticia alguna, y eso que se publican a diario, sobre todo en la prensa latinoamericana. Reconocen, en cambio, que los cinco prelados han sido convocados a Roma de urgencia para presentar a Benedicto XVI un primer informe de lo actuado. José Martínez de Velasco, redactor jefe de la agencia Efe y el primero que desveló los escándalos de la Legión -publicó en 2002 el libro Los Legionarios de Cristo, el nuevo ejército del Papa, y dos años más tarde, Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo-, sostiene que la investigación está "prácticamente concluida", pese a que son muchas las personas que han solicitado ser recibidos para dar su testimonio o desahogarse.
Martínez de Velasco afirma, además, que las acusaciones de pederastia contra Maciel prácticamente no se han investigado porque estaban suficientemente contrastadas. Las primeras denuncias sobre abusos sexuales en centros de la Legión llegaron al Vaticano en la década de los años cincuenta del siglo pasado, durante el pontificado de Pío XII, paternal protector también del sacerdote mexicano. Éste había llegado a Roma avalado por su parentesco con un tío abuelo suyo, Rafael Guízar, obispo de Veracruz y en proceso de canonización por Benedicto XVI como uno de los héroes de la persecución y guerra de los Cristeros en el México revolucionario de los años treinta del siglo XX. Sin embargo, un libro publicado en México con el título El Legionario, escrito por Alejandro Espinosa, sostiene que el obispo Guízar murió envenenado con cianuro por el propio Maciel. "Guízar acogió a su sobrino en su seminario clandestino, pero la buena relación entre ambos duró hasta que el obispo descubrió que el joven Maciel le estaba pervirtiendo su seminario con relaciones sexuales con otros estudiantes. El día en que el obispo murió había tenido una discusión muy fuerte con Maciel", sostiene.
Apoyado con información de algunos testigos del suceso y con confesiones que el mismo Maciel le hizo cuando tenía con él una relación muy cercana, Espinosa armó esta hipótesis. "La muerte de monseñor Guízar no quedó esclarecida. Y cuando años después exhumaron su cadáver, se le halló incorrupto y con el pelo rojizo, tal y como deja el cianuro a los cuerpos. Pero la gente se fue por el lado del milagro", sostiene este ex legionario, él mismo sometido a abusos cuando estudiaba en el seminario que la Legión posee en Ontaneda (Cantabria). Hoy vive retirado en el campo mexicano, con estrecheces económicas y, aún, amenazado por antiguos correligionarios. En cambio, el postulador en México de la causa de canonización de Guízar, el sacerdote Rafael González Hernández, tacha de absurda la historia. "Monseñor Guízar murió en 1938 a causa de una insuficiencia cardiaca y de un ataque de diabetes. Tenía 60 años y ya era un anciano decrépito y acabadísimo, pues gastó su vida al servicio de los fieles. Efectivamente, 12 años después de su muerte, en 1950, sus restos fueron exhumados y se encontraron incorruptos", afirma.
Lo cierto es que, con informaciones de acá y de allá, más lo que le han aportado ya los visitadores, el Papa tiene datos suficientes sobre la situación de la Legión de Cristo y sobre las acusaciones contra el fundador y algunos de sus colaboradores. La decisión que adopte se conocerá el próximo marzo. Según Martínez de Velasco, el Vaticano se debate entre tres opciones: disolver la congregación, proceder a su refundación o designar un comisario pontificio que conduzca a la Legión hasta un Capítulo General de renovación total.
Desde la disolución de los jesuitas en 1773 por Clemente XIV, forzado por los reyes de Francia, España, Portugal y de las dos Sicilias -por motivos de poder, por tanto-, la Iglesia católica no se había enfrentado a un caso igual, esta vez por sucios escándalos sexuales y financieros. Benedicto XVI, él mismo acusado de no haber actuado con diligencia cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se enfrenta al peor momento de su pontificado, sobre todo si la investigación interna confirma una culposa pasividad de Juan Pablo II por amistad personal con Maciel.
El País
24 de enero de 2010
