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02 de junio de 2010
Los pecados se han "sobredimensionado tendenciosamente": Felipe Arizmendi. El prelado afirma que la fuerza de la fe supera el poder de la televisión
México.- El obispo Felipe Arizmendi solicitó a los fieles no ser tentación para los sacerdotes, y los llamó a no alejarse de los curas sólo por los pecados clericales que se han difundido en los medios de comunicación y que se han sobredimensionado.
En su mensaje "¡Vivan los Sacerdotes!", el jerarca católico de San Cristóbal de las Casas puntualizó: "No seas ocasión de que un sacerdote sea infiel a su vocación. Si le significas una tentación, aléjate y exígele que viva con autenticidad su consagración".
En el texto también indicó que aún persiste el clima acusatorio de los medios informativos en contra de la Iglesia, porque "se difunden pecados clericales que son inocultables y siempre detestables, pero que se han sobredimensionado tendenciosamente".
Para el obispo chiapaneco el poder de la televisión es enorme, pero "es mayor la fuerza de la fe y el testimonio de la entrega generosa de la mayoría de los sacerdotes. El pueblo sencillo los quiere y los aclama; les tiene confianza y cariño".
Por eso a los creyentes les sugirió que oraran por el sacerdote que los bautizó para que persevere en su vocación; cuando confiesen sacramentalmente sus pecados ante un sacerdote, "exprésale tu gratitud, pues por su mediación Cristo te perdona, te libera, te levanta, te purifica, te salva".
Solicitó a la feligresía, "al participar en una celebración eucarística, acercarse al sacerdote, al concluir el rito, y manifestarle su agradecimiento. Con mayor razón, agradece a quien te dio la Primera Comunión, a quien presidió tu sacramento matrimonial, a quien fue a visitar a un familiar o conocido tuyo en su enfermedad, a quien con su predicación o sus consejos te ayudó a salir adelante". También los invitó a no negarles a los sacerdotes el "título afectuoso de padre", aunque son también hermanos y servidores.
Arizmendi Esquivel recordó que un catequista ch'ol, de nombre Agustín, al darle la bienvenida, le dijo: "Esta comunidad, junto con la zona, hemos vivido persecuciones, muertes, amenazas y desplazamientos en tiempo de conflictos pasados; hoy, gracias a Dios, con la obra del Espíritu Santo, todos esos dolores se han calmado; hemos tenido el momento de dialogarnos para buscar la paz, y éste es el mejor momento de encontrarnos como hermanos".
Y agregó: "El llegar a este ambiente de reconciliación y de paz ha sido trabajo paciente de los curas, que les han acompañado en sus sufrimientos, sin violentar sus procesos. Por ello, el pueblo les quiere".
Por eso consideró que es muy oportuno lo dicho por el papa Benedicto XVI: "El sacerdote está llamado… a la perfección moral, que debe existir en todo corazón auténticamente sacerdotal; el pueblo de Dios espera de sus pastores también un ejemplo de fe y un testimonio de santidad….Sed conscientes del gran don que los sacerdotes constituyen para la Iglesia y para el mundo; mediante su ministerio".
Secularización aleja de Dios
En el Vaticano, Benedicto XVI advirtió que la secularización "empuja a prescindir de Dios y acaba por negar la dignidad humana en aras de un sociedad regulada sólo por intereses egoístas".
El Papa hizo estas manifestaciones tras el concierto ofrecido en su honor por el patriarca ortodoxo de Moscú y de todas las Rusias, Kiril, en el Aula Pablo VI del Vaticano, con motivo del quinto aniversario del Pontificado, en el que se interpretó música de los grandes compositores rusos de los siglos XIX y XX.
Ratzinger agregó que las raíces cristianas están constituidas, además de por la vida religiosa, por el "inestimable" patrimonio cultural y artístico, que considera un "valioso recurso de los pueblos y de los países en los que la fe cristiana ha dialogado con las culturas y las artes, las ha animado e inspirado, favoreciendo y promoviendo la creatividad y el genio humano".
El Pontífice aseguró que hoy esas raíces "están vivas y fecundas" en Oriente y Occidente y pueden inspirar un nuevo humanismo, "una nueva época de auténtico progreso humano, para responder eficazmente los numerosos y cruciales desafíos que nuestras comunidades cristianas y nuestra sociedades tienen que afrontar".
"Entre esos desafíos, el primero es la secularización, que no sólo empuja a prescindir de Dios y de su proyecto, sino que acaba también por negar la misma dignidad humana, en vistas de un sociedad regulada sólo por egoístas intereses", añadió.
El Papa exhortó a "hacer que Europa respire a pulmón pleno, a dar de nuevo el alma, no sólo a los creyentes, sino a todos los pueblos del continente, a promover la confianza y la esperanza, basándose en la milenaria experiencia de fe cristiana".
Amenazan con cerrar colegio de Legionarios
••• Ante el posible cierre del colegio privado Highlands Los Fresnos, administrado por los Legionarios de Cristo en Boadilla del Monte, dentro de la Comunidad de Madrid, España, la consejera de Educación, Lucía Figar, ha garantizado la escolarización en centros públicos de los alrededor de 200 alumnos a los que podría afectar la medida administrativa.
Figar hizo esas afirmaciones ayer, en rueda de prensa, acerca de la posibilidad de cierre del centro educativo gestionado por la congregación fundada por Marcial Maciel, por incumplir los pliegos de condiciones del contrato que firmaron con el Ayuntamiento.
Por su parte, la congregación insistió en un comunicado que "ha cumplido con sus obligaciones" en la construcción del colegio, a pesar de que el Ayuntamiento cuente con un informe técnico que indica que la organización no cumplió con el pliego de condiciones del contrato de adjudicación.
En dicho comunicado, explican que el centro cuenta actualmente con 202 alumnos hasta cuarto año de primaria, que dispone todavía de 10 aulas vacías, y que la segunda fase del proyecto, que contemplaría el aulario para educación secundaria, no se necesitaría hasta 2012. (México • Redacción)
Eugenia Jiménez y EFE
21 de mayo de 2010
La literatura está poblada de curas torturados por las contradicciones que se suscitan dentro de ellos, en ocasiones alentadas por una vocación extraviada. Stendhal, Tolstoi, Sartre, Gide, Green, Eça de Queiroz, Galdós, son algunos de los muchos autores que han creado sacerdotes alejados del modelo de moralidad y bondad pregonado por la Iglesia católica.
Foto: Mondmann
Yolanda Rinaldi
Stendhal describe al Obispo de Agde, en Rojo y negro, ensayando frente al espejo, con un aire de gravedad, el modo de impartir las bendiciones. De golpe, la imagen plantea la idea de máscara. Agde asume una personalidad para realizar una actividad humana; de forma que hay en su actitud un oficio de vivir. El problema es que enmascarado, finge y mantiene de por vida ese desdoblamiento. Bachelard diría que toma esa máscara como un rostro.
Por fortuna es ficción y sólo la literatura es impostura. Al respecto, a lo largo de la historia de la literatura, infinidad de escritores han concebido personajes de curas católicos torturados y contradictorios, que los revelan prisioneros del doble amor: apegados a su dogma eclesial, pero exaltados ante el hervor incesante de la vida. Tolstoi, Sartre, Gide, Green, Unamuno, Eça de Queiroz, Sender, Bernanos, Arana, Bataille, France, Galdós, Chesterton, Guareschi, Miró, son algunos de los muchos autores que moldean el retrato vital de personajes de sacerdotes en conflicto. Que se construyen para oficiar misa y hablar del mal, de la resignación, del dolor, del sufrimiento, de la promesa de vida eterna. Inclusive, sin detenerse a reflexionar "si Dios oye nuestras oraciones o si incluso existe…", como plantean en un diálogo los sacerdotes en Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse.
En efecto, en la tradición religiosa se habla de que los sacerdotes son los intercesores entre los hombres y Dios; que mediante oraciones y sacrificios conceden imposibles… hasta la promesa de vida eterna; por consiguiente, no es una abstracción que Nietzsche, a ras de tierra, con su "piadosa" ironía e ingenio los denomine "profetas de la muerte".
La imagen intocada del sacerdote ha llegado a justificarse como parte de un orden más alto, de modo que nada hace suponer que la energía de la vida se agita en su interior y menos, aventurar que Clemente de Alejandría se equivocó al asegurar en El pedagogo que los sacerdotes curados ya de las pasiones, exhortan a los demás a cumplir con sus deberes para alcanzar la salvación; los sacerdotes forjan su tarea afianzados en su buena conducta. Stendhal no los concibe así, en Rojo y negro, Sorel se pregunta: "Todos esos curas bribones… ¿tendrán el privilegio de conocer la verdadera teoría del pecado?"
Lo anterior nos representa que en el "reino" terrenal, la conducta de los sacerdotes parte de un complejo esquema de comportamiento moral fijado por la jerarquía católica romana; conducido por una lógica sin falla. Si bien a veces se percibe la sospecha de que también privan la amistad y el afecto en asuntos de su responsabilidad. Ese parece ser el mensaje de la Iglesia católica que se demoró en actuar en el delicado tema que cimbra hoy los sótanos del vaticano. La Curia Vaticana vive una crisis de la que no se puede descargar.
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Gregorio Nacianceno, hacia el año 358 escribió con preocupación: "Se nos confía conducir la grey cuando todavía no hemos aprendido a apacentarnos bien a nosotros mismos", al vislumbrar los pesares y "pecadillos" de tan respetables hombres. Por su parte, Norbert Elías, en El proceso de la civilización, recuerda que el esquema que priva en la Iglesia fue concebido con ideas herético-rigorista-conciliadoras, constituidas por formas de control. Primero, el celibato, impuesto a los curas que planteaban los rigoristas. Segundo, el dominio total de los heréticos renuentes a someterse a tales controles, lo que supuso luchas internas; y, tercero, mediante la unión eclesiástica y la secular, se buscó el entendimiento. Desde esta perspectiva, los Papas hicieron esfuerzos para organizar su Iglesia; pero en la constitución individual del cura, ¿hubo un proceso de transformación? Quien toma los hábitos, ¿aspira realmente a ser cura? Hoy cuando el escándalo sexual sacude a la Iglesia católica y ocupa extensos espacios en los medios de información del mundo, obliga a preguntarse si sólo es cuestión de "agonía existencial" de los sacerdotes o desacato a las leyes de la Institución que representan, que les impide asumir la condición humana como individuos y como miembros de una sociedad.
Felizmente existe la ficción, pero, ¿cuáles son las realizaciones culturales y sociales concretas de ese modelo en la literatura? Como realidad social se percibe la figura del cura frente a los fieles en posición de actor. Es innegable que para la literatura el sacerdote es moldeado para ejercer una suerte de fascinación, de poder mágico sobre sus feligreses. Es un hombre que actúa serio, grave, sentimental, para ofrecer un comportamiento especial que refleja en su voz y movimientos. Stendhal dice de Sorel: "Cuánto trabajo se tomaba para conseguir esa fisonomía de fe ferviente y ciega, dispuesta a creerlo todo y a sufrirlo todo".
La Iglesia católica posee una organización interna, que es regulada por un rígido sistema de jerarquías, el cual está íntimamente relacionado con el origen social de sus miembros. Stendhal retrata a Julián Sorel como ese pobre campesino que aspira a ser cura para mejorar económica y socialmente; ingenuo ve en la figura del Papa un Dios "mucho más poderoso, terrible y poderoso que el otro". Descripción que recuerda a Inocencio III quien llegó a exigir ciega obediencia del clero: "aunque ordene hacer el mal, ya que nadie puede juzgar al Papa". Palabras que remiten también a Unamuno quien en su San Manuel Bueno, mártir, toca el espinoso punto de la infalibilidad papal.
El clero en muchos casos puede coincidir con una suerte de estratificación social real en la que cabe la posibilidad que los rangos de mayor grado se encuentren en poder de miembros pertenecientes a la clase dominante; son los que forman la élite intelectual de la Iglesia, mientras que los integrantes de los puestos inferiores generalmente tienen un origen humilde y escasamente intelectualizado, como el sacerdote de la novela de Benjamín Jarnés, El convidado de papel, o el mismo Sorel de Rojo y negro, quien desmoralizado afirma: "Tanto vale el hombre, tanto vale el puesto". En cierto sentido, como se podrá observar, los curas se aparecen como un conjunto de almas extraviadas, pasmadas, al constatar que el camino que eligieron no es el de la salvación, sino el vacío, la mentira.
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¿Qué constituye la dialéctica establecida entre los sacerdotes Sorel, en Rojo y negro,(Stendhal), Mouret, en El pecado del abate Mouret (Zola), Amaro en El crimen del Padre Amaro (Eça de Queiroz), don Manuel en San Manuel Bueno, mártir (Unamuno) Torcy, en Diario de un cura de aldea (Bernanos), Nazarín (Galdós), Luis de Vargas, en Pepita Jiménez (Valera), Fermín de Pas en La Regenta (Clarín), Ceferino, en Cruces sin Cristo (José Gomiz Soler), Mosén Millán, en Réquiem por un campesino español (Sender) o Mosén Jacinto en El cura de Almuniaced (Arana)?
La respuesta está en que no son personajes comunes, sino un símbolo de la lucha que libran en su interior; que viven entre la ansiedad y la angustia; con rasgos y cualidades que alcanzan una dimensión humana. Se trata de sacerdotes católicos comprometidos con sus dogmas institucionales; hermanados en su agonía existencial; enredados en la maraña de las convenciones terrenales impuestas, pero desligados totalmente de su compromiso. Sartre, en El diablo y Dios, tiene una pregunta que desmitifica también la vida del sacerdote católico: "¿Por qué lo permitiste, Dios mío? … te suplico consideres que ya no tengo veinte años y que jamás tuve la vocación del martirio". Pero entonces, ¿qué es la fe para los sacerdotes, si muchos de ellos pasan los días sin que la sientan, como expresa el protagonista de la novela de Tolstoi, El padre Sergio? Tolstoi reconoce la desastrosa decepción del sacerdote, derivada de la contradicción del ministerio, de esa falsa dedicación a la salvación del prójimo y al mismo tiempo una compasión impotente por sí mismo. La emoción interior del padre Sergio es ajena a la credulidad de la gente; sabe que tiene poder ilimitado, autoridad para mandar a sus hijos, pero vive en lucha interna. "Las causas eran dos: la duda y las tentaciones de la carne. Y los dos amigos se levantaban siempre juntos… ¡Dios mío! ¿Por qué no me concedes la fe? La lujuria, sí". Por cierto, existe una bella película inspirada en esta novela, dirigida por los hermanos Taviani, titulada Bajo el sol de medianoche.
Llenos de contradicciones los curas pasean por las páginas de la narrativa; desde el cura vicioso de Rabelais en Gargantúa y Pantagruel, que revela aquella época en la cual la Iglesia no había organizado la disciplina eclesial; de Chesterton El escándalo del padre Brown y El candor del padre Brown; de Bataille, El cura C.; de Anatole France La isla de los pinguinos. Sin duda, mediante el recurso literario los autores aplican una visión estético-literaria que en algunos casos implica una revisión de la historia de la mentalidad de los curas, su psicología y sus actitudes. Por ejemplo, la actitud del cura enamorado.
En la figura del sacerdote enamorado se manifiesta esta alusión de incapacidad que tanto preocupaba a Gregorio Nacianceno. La vida terrena de estos curas se hunde en la fealdad, lejos de los límites divinos. Como el padre Amaro recreado por Eça de Queiroz en El crimen del padre Amaro, imagen de un hombre perverso y ambicioso que finge una vocación que no tiene; cuyos estudios, ayunos, penitencias podían domar su cuerpo, darle hábitos maquinales, "pero dentro los deseos se agitaban como un nido de víboras". Amaro rumia de odio y venganza porque un "miserable escribiente" le arrebata a la muchacha y lamenta no vivir en los tiempos de la Inquisición para denunciarlos. Dominado por las pasiones y un amor malsano, Amaro desembocará en su descomposición moral.
Foto: Milenio
Así como Eça de Queiroz ha sabido mirar la realidad del cura sensual, Leopoldo Alas Clarín, en La Regenta, supo desentrañar esta imagen reveladora al describir lo que Fermín de Pas experimenta: "Qué cosas tan nuevas, o, mejor, tan antiguas, tan antiguas y tan olvidadas estaba sintiendo". Clarín muestra que no son precisamente tristezas místicas las que angustian a De Pas, cuyos pensamientos dejan entrever la intención prohibida y la debilidad de valores morales, al recordar a Ana de Ozores. Y qué decir de Juan Valera que en Pepita Jiménez también cuestiona la vocación religiosa y exhibe la lucha de amor de un seminarista postulante a cura, quien finalmente sucumbe a los encantos de una bella andaluza.
También destaca la conmovedora historia de Émile Zola en El pecado del abate Mouret. Es la historia de Sergio Mouret, cura de Provenza, quien al visitar un enfermo para procurarle auxilio espiritual, sufre un ataque epiléptico que lo mantiene por un tiempo en la casa de Albina, con quien vive una singular historia de amor; recuperado volverá a su iglesia repudiará ese amor, ya que lo considera un "pecado" que pertenece al intermezzo psíquico que sufrió; su actitud causará el suicidio de la amante.
El padre Antonio es otro sacerdote literario en abierta confrontación con su vocación y las reglas de la Iglesia que representa; persigue por las calles de Roma la ocasión de una aventura amorosa. Luego vendrán los latigazos con el cilicio para evitar culpas y encerrar sus soledades. Todo pasa en Los peces de Sergio Fernández. También el padre Chel, rotunda imagen del cinismo, deja entrever una actitud prohibida y debilidad de valores morales; surge de un devaneo poético de Hernán Lara Zavala en De Zitelchén. Consecuente con el talante de los sacerdotes, Chel reclama: "Que nadie me denigre al triste papel de seductor lascivo cuando he sido tan sólo un hombre que ama la justicia y la caballerosidad". Quizá, sólo se trata de dualidades.
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La figura del cura enamorado ocupa la atención de varios escritores, entre ellos Benito Pérez Galdós, que en las novelas Doctor Centeno y Tormento, desarrolla la imagen del padre Polo, un hombre inescrupuloso, cuyas aprehensiones económicas familiares vencieron la repugnancia y le fingieron una vocación que no tenía; sin embargo: "cantó misa". Polo, arrastrado por la pasión y la ambición, vive un amor clandestino con Amparo Sánchez Emperador, quien pertenece a una esfera social distinta a la del sacerdote. Galdós reaparece a su personaje en Tormento. Ahí desarrolla la historia de un amor egoísta, lleno de maldad. Polo se niega a admitir el compromiso de su antigua amante con el indiano Agustín Caballero. Víctima de su enfermiza pasión, persigue a Amparo y no descansa hasta que consigue destruirla.
Es evidente que la literatura en su largo camino desacraliza la figura "santa" del cura y lo presenta debatiéndose entre la tierra y el cielo; lo muestra humano, demasiado, humano; y plantea una realidad: todo hombre lleva consigo, como decía Unamuno, los Siete Pecados Capitales. La ficción revela a una persona que sacrifica su yo por algo genérico con una función social; que transforma su yo individual y lo deposita en una nueva figura colectiva, cuyo comportamiento se maneja con una ética. Cierto, el sacerdote se forja a lo largo de su vida, conforme a un canon, una personalidad religiosa, pero en el fondo de su existencia subyace otra vida nebulosa, ahogada por un deber ser, que muchas veces desemboca en trastornos psicopatológicos, como el caso del padre Polo. Este esquema se viste de humanidad, con tintes sublimes, poéticos, que permite asomarse al interior de la imagen de un sacerdote el cual se percibe escindido entre una voluntad humana y un plan divino. Por eso surgen las preguntas, ¿cómo conciliar los límites de su situación, si es habitante de la tierra pero vive con los ojos puestos en el cielo? ¿Se visualiza elegido de Dios? ¿Comprende el misterio del Universo y el de su propia conciencia?
No cabe duda de que la literatura aproxima a los lectores la observación del estado anímico y profundidad psíquica del sacerdote, representante de Dios en la tierra al mismo tiempo que se desempeña como delegado oficial de una institución que se tambalea. Graham Green en El poder y la gloria crea un personaje laberíntico, perseguido, esclavizado al disimulo, al alcohol y la mentira; la Curia Romana condenó este texto al Índice de libros prohibidos, porque consideró que el retrato de ese cura era un escarnio infamante para la santidad del estado clerical. También André Gide, con desbordada imaginación, expresó esta contradictoria complejidad en Los sótanos del Vaticano al señalar: "en quién podía uno confiar sino en el Papa. Si cedía aquella piedra angular… nada merecía ya ser verdad". Intrincada solución que hace conjeturar —desde la perspectiva de Gide— que la abstención del Papa en asuntos delicados supone también una culpa.
Sin pretender reducir la interpretación de los textos citados a un canon convencional de angustia existencial, sino de acotar la coincidencia de un tema, no parece también ajena la fantástica evocación literaria que arroja luz acerca de la amistad de sacerdotes católicos con adolescentes. Es curiosísimo constatar la asombrosa frecuencia, casi obsesiva, de este vínculo en la literatura. Basta un ejemplo: dos novelas de la postguerra civil española: Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender y El cura de Almuniaced de José Ramón Arana; ambos autores, por otra parte, desarrollan, con manifiesta devoción por la palabra, otros matices imaginativos, tan importantes como denunciar la represión de la dictadura de Franco y la vergonzosa actuación de la Iglesia católica. Sin embargo, desde otro ángulo, incitan a plantear el tema de la pederastia en dichas novelas. En fin, en este punto no cabe sino recordar que la ficción es una realidad que se crea y, al mismo tiempo, reafirmar que la imagen del sacerdote católico en la literatura "nada" tiene que ver con la realidad, sino que tal figura constituye sólo una visión poética, de una variada fauna humana que se acoge a la religión, como último refugio de sus desdichas o como medio expeditivo para satisfacer pequeñas y grandes ambiciones.
Milenio
21 de mayo de 2010
Los abusos ocurrieron en su mayoría en los años 1950 y 1960. Estas acusaciones están relacionadas con 97 diócesis y 83 de los presuntos autores han muerto, informó.
Dublín. El organismo encargado de la protección de la infancia de la Iglesia Católica de Irlanda recibió en un año casi 200 nuevas acusaciones de malos tratos cometidos por curas a niños, anunció este lunes.
El National Board for the Safeguarding of Children in the Catholic Church (NBSCCC) precisó que en el año transcurrido hasta el 31 de marzo pasado recibió un total de 197 acusaciones de presuntos malos tratos ocurridos en su mayoría en los años 1950 y 1960.
Estas acusaciones están relacionadas con 97 diócesis y 110 instituciones religiosas, y 83 de los presuntos autores han muerto, precisó.
En noviembre de 2009, el informe Murphy, publicado tras tres años de investigaciones, reveló cómo los responsables de la diócesis de Dublín ocultaron abusos sexuales cometidos por curas y religiosos irlandeses a cientos de niños durante décadas.
El NBSCCC subrayó que aunque los medios de comunicación centraron su atención sobre las acusaciones de abusos sexuales, muchas de las acusaciones denunciaban también "presuntos casos malos tratos físicos y morales".
El presidente del citado organismo, John B. Morgan, se refirió a este año como un año de "traumatismo sin precedentes" para los católicos.
Desde el informe Murphy, las revelaciones de casos de pedofilia cometidos por miembros del clero, que la jerarquía fue a menudo acusada de silenciar, se se multiplicaron en Europa y el resto del mundo y llegaron incluso a salpicar al propio Papa, Benedicto XIV, acusado en Alemania y Estados Unidos de haber encubierto ese tipo de delitos.
Morgan insistió en la necesidad de un compromiso de la Iglesia, a todos los niveles, que comportaría "un intenso proceso de reflexión sobre cómo pudieron ocurrir estos atroces abusos contra niños en el seno de la Iglesia Católica irlandesa".
Esta reflexión "debería extenderse a tratar de entender y descubrir qué estructuras de la Iglesia condujeron a la situación que se reveló ante nuestros ojos y cómo deberían modificarse este tipo de estructuras", agregó.
AFP
17 de mayo de 2010
"¿Hacia un clero gay? Antihistoria de un centenario", libro publicado el presbítero Germán Robledo.
Los Angeles. La Iglesia Episcopal estadunidense nombró obispo por segunda vez a una persona homosexual, en este caso a una mujer, cuya elección había provocado una reacción virulenta del jefe de la Iglesia Anglicana, de la cual depende la Iglesia Episcopal.
Mary Glasspool, de 56 años de edad, quien mantiene abiertamente una relación con otra mujer desde 1988, fue nombrada obispo el sábado por la diócesis episcopal de Los Angeles durante una ceremonia que reunió a 3 mil personas.
Es la segunda vez que una persona homosexual es ordenada obispo en la Iglesia Episcopal estadunidense después del nombramiento en 2003 del reverendo Gene Robinson en New Hampshire (noreste).
La elección de Gene Robinson había sumido a la Iglesia Episcopal y a toda la Iglesa Anglicana en una tormenta, provocando un cisma por parte de algunas diócesis y parroquias conservadoras.
Esta ruptura condujo a la Iglesia Episcopal a poner fin al nombramiento de eclesiásticos homosexuales, una prohibición que luego fue retirada.
Mary Glasspool fue elegida obispo por la diócesis episcopal de Los Angeles en diciembre pasado.
El arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia Anglicana había estimado en ese entonces que su elección generaría "problemas muy serios no solamente para la Iglesia Episcopal y su lugar en el seno de la comunidad anglicana, sino también para la comunidad en su conjunto".
La Iglesia Anglicana cuenta con 77 millones de fieles en el mundo, con 2.2 millones en Estados Unidos.
AFP
17 de mayo de 2010
"¿Hacia un clero gay? Antihistoria de un centenario", libro publicado el presbítero Germán Robledo.
Bogotá.- El sacerdote colombiano Germán Robledo publicó un libro sobre la práctica homosexual al interior del clero de la Iglesia católica local, lo que generó polémica en la suroccidental ciudad de Cali, informó el diario El Tiempo.
De acuerdo con el reporte del influyente rotativo, el autor del libro "¿Hacia un clero gay? Antihistoria de un centenario" mantuvo en secreto el texto ante la comunidad religiosa hasta que salió al mercado esta semana en Cali, donde oficia como sacerdote.
Según Robledo, al menos 30 por ciento del clero caleño tiene una tendencia gay y lo del celibato "es pura apariencia", según lo pudo constatar en su experiencia como presidente del Tribunal Eclesiástico Regional de Cali, cargo que ocupó entre 1980 y 2003.
En el libro, el presbítero narra que en 2001 un colega se fue de celebración "un Viernes de Dolores, día que precede al Domingo de Ramos, y terminó en un motel, sin carro, sin plata, sin ropa y trasladado a otra parroquia para evitar el escándalo".
"Seguí muy de cerca la problemática de los americanos. Hicieron análisis de sus sacerdotes y seminaristas y encontraron un clero americano hacia una tendencia gay y miren dónde llegaron, a problemas de pederastia", dijo Robledo.
Agregó que "problemas que existen entre nosotros en grado peligroso y creciente, como en nuestro clero de Cali donde estoy denunciando que 30 por ciento, por lo menos, es de tendencia gay".
"Hice denuncias hace tres años cuando me di cuenta de que las limosnas que daba la gente pobre eran utilizadas para pagar servicios sexuales. Eso no lo podía tolerar", aseveró.
Robledo explicó a El Tiempo que su libro "trae textos de grabaciones y acusaciones de una parroquia, para los que no han creído cuando hice mis denuncias".
Sostuvo que no pidió permiso a la jerarquía de la Iglesia para escribir el texto, que estimó "muy ortodoxo" y hace planteamientos sobre el celibato con "unas hipótesis sobre el origen y problemática del celibato que dentro del mismo clero no se conoce".
Subrayó que "con motivo del centenario de la Arquidiócesis de Cali, estoy denunciado unos hechos por los cuales hay que pedir perdón, no celebrar un centenario de pajaritos de oro y mariposas muy hermosas. ¡No! Eso es con luces y con sombras".
Notimex
17 de mayo de 2010
The Catholic Church is working against the interests of child abuse victims in state legislatures around the country. In recent weeks, lobbying by the church has blocked measures in Wisconsin, Arizona and Connecticut intended to widen the legal window for victims to file lawsuits against hidden predators.
We urge the New York State Legislature to rise above intense lobbying by the New York State Catholic Conference and Orthodox Jewish officials and pass the overdue Child Victims Act. Like a similar measure enacted in 2003 by California, it would create a one-time, one-year suspension of the statute of limitations for bringing civil lawsuits over the sexual abuse of children.
Once that window closes, people alleging abuse would have until age 28 to bring a claim. Current law sets the limit at 23 in most circumstances.
The measure recognizes that it typically takes many years before victims are ready to come forward. The measure also recognizes the Catholic Church's history of intimidating victims and burying abuses in church files, creating a shroud of secrecy that extended in many cases until victims were in their 30s or older, well beyond existing time limits for prosecutions or civil lawsuits.
An earlier version of the bill passed the Assembly in 2006, 2007 and 2008, but the Senate, then under Republican control, refused to consider it. Assembly Speaker Sheldon Silver expresses strong support for the latest bill, amended to cover abuses by both religious and non- religious entities. But he is insistent that the Senate act first before requiring his members to cast another politically sensitive vote on the issue.
The Senate Codes Committee is set to consider the measure by mid-June. The committee's chairman, Eric Schneiderman, Democrat of Manhattan, should work to ensure passage of the bill, which has safeguards against the filing of bogus claims.
The Catholic Church fears a wave of costly settlements and damage awards like those that followed California's temporary lifting of the statute of limitations several years ago. Those concerns, and the difficulty of trying to judge decades-old accusations, are outweighed by the need to afford victims a measure of justice, the demands of public safety, and the injustice of rewarding any group for covering up sexual abuse of children.
The New York Times
14 de mayo de 2010
La diócesis de Burlington aceptó pagará a 26 víctimas de agresiones sexuales y en tres casos más, anunció el obispo de Burlington, Salvatore Matano; venderá parte de su patrimonio inmobiliario
Washington. Una diócesis estadounidense aceptó el jueves pagar más de 20 millones de dólares a víctimas de curas católicos, indicando que para esto vendería una parte de su patrimonio inmobiliario.
La diócesis de Burlington, en Vermont (noreste), aceptó pagar 17.65 millones de dólares a 26 víctimas de agresiones sexuales, así como sumas cuyo monto no ha sido precisado por tres otros casos, anunció el obispo de Burlington, Salvatore Matano, en una carta publicada en el sitio web de la diócesis.
Según Jerry O'Neill, miembro de un estudio de abogados que defendió una gran parte de las víctimas, la suma total supera los 20 millones de dólares.
Para pagar la factura, la diócesis puso en venta el edificio de sus servicios administrativos en Burlington y un campo de ocio de 10.5 hectáreas a orillas del lago Champlain, e hipotecó otros bienes, indicó el obispo.
La mayoría de los casos de pedofilia en cuestión datan de los años 1970 y ponían en causa a dos curas, según O'Neill.
La Iglesia estadounidense ha pagado hasta hoy 3 mil millones de dólares a víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero, según el grupo de apoyo a las víctimas Bishop Accountability.
AFP
Mayo del 2010
Más allá de los delitos y las bajezas de todo tipo cometidos por Marcial Maciel y sus adláteres, no es posible ignorar que uno de los errores estratégicos cometidos por la Legión de Cristo, demasiado evidentes estos días en que ninguno de sus valedores ha sido capaz de salir en su defensa, fue haberse convertido en una congregación tan soberbia y clasista.
La cuestión es que, destapada la caja de Pandora, nadie sabe cuántas sorpresas más pueden venir de otras órdenes religiosas que, en esencia, comparten algunas de las actitudes que hundieron a los legionarios. ¿Puede ser, por ejemplo, el caso del Opus Dei? Quizá.
Maciel construyó, literalmente, una agrupación a su imagen y semejanza. Llevó el llamado carisma del colectivo a niveles de personalización típica de dictadores, creó una cultura del secretismo y la complicidad que pervivió hasta su muerte, hizo de la religiosidad —un elemento fundamental de cohesión comunitaria— un instrumento de exclusión social y llevó al extremo, en un sentido más primitivo que teológico, el uso de la creencia (o de la fe si se quiere) para construir un reino que sí era de este mundo —el de él— y manipular a su antojo a quienes, desde los estratos altos, querían una religión sólo para ellos y a quienes, desde abajo, aspiraban a entrar a ese mundo.
¿Son los únicos que actúan así? A diferencia, tal vez, de jesuitas, dominicos o franciscanos, el Opus Dei, en el fondo y en la forma, parece mantener una filosofía más cercana a los legionarios. Es decir, asume que, como en todo, hay clases y sexos y que la práctica religiosa “verdadera” no es un asunto de masas sino de élites, de hombres no de mujeres, de iluminados y no de gente común.
Por ende, si se quiere “bailar con Dios”, como dice la hagiografía de la periodista española Pilar Urbano sobre José María Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus, no hay que ir a los espacios naturales de la religiosidad popular —el templo, el atrio, la calle— sino a “sus” círculos sociales, “sus” casas y “sus” escuelas, donde, allí sí, se puede sentir la “verdad revelada”.
La secularización de estados y sociedades, la mayor apertura informativa derivada de las nuevas tecnologías y redes y, paradójicamente, la necesidad de creer, sin embargo, podrían haber puesto a organizaciones cerradas de este tipo en el escrutinio de quienes han vivido otra historia y quieren contarla, de quienes se sienten traicionados en su aspiración de vivir, legítimamente, una fe abierta a todos y de todos.
Dicen que Álvaro del Portillo, el sucesor de Escrivá, siempre pensó que en el Opus no pasaría nada cuando su fundador desapareciera. Pero tal vez sea un buen momento de poner las barbas a remojar.
Se reproduce con la autorización del diario La Razón www.razon.com.mx
El histórico programa de Canal 40/CNI el 12 de mayo de 1997 que sacudió a la sociedad mexicana, revelando los abusos y drogadicción del padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Contiene las primeras entrevistas televisadas de las víctimas y opiniones de 3 especialistas. Este programa suscitó un boicot publicitario contra Canal 40/CNI por parte de importantes empresarios católicos, como represalia, así como presiones y llamadas de la presidencia de la república el día de la transmisión, para evitar que saliera al aire. La temática se aborda de forma profesional, con una producción de calidad alejada de tintes amarillistas. Un trabajo de investigación periodística enjundioso, llevado a cabo en una época donde la autocensura y el silencio cómplice de los medios era la norma al tratar del tema de La Legión y Marcial Maciel.VER PROGRAMAS
En más de mil artículos seguidos con fanatismo por los Legionarios de Cristo, se establece la inapelable obediencia a los superiores y el control estricto de su vida, pero también el de sus bienes, salario y propiedades
Ceremonia de consagración de cuatro señoritas en la Parroquia de Santa María de Caná en Madrid. Foto: Regnumchristi.com
Eugenia Jiménez Cáliz
Las revelaciones de la doble vida del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, abrió la caja de Pandora que obligó al Vaticano a buscar una redefinición de la congregación. Su encomienda no acaba allí: en los próximos meses, por disposición del papa Benedicto XVI, se revisará la normatividad del Regnum Christi, el movimiento de católicos creado por el michoacano para tener un control total de la conciencia de sus "soldados rasos" y un ingreso de miles y miles de dólares a cambio del camino a la perfección.
Como un pescador profesional, Marcial Maciel estableció normas de sumisión absoluta para "pescar a los hombres perfectos", y en sus estatutos secretos con mil 57 artículos —una copia obra en manos de M Semanal—, estableció que sólo pueden ser dignos de integrarse al Regnum Christi aquéllos que no sean adictos al "alcohol" o a "la droga", que no "padezcan graves desórdenes psíquicos o anomalías en la conducta sexual", que "estén libres de ambiciones terrenas y no participen en actos públicos o civiles, políticos o sindicales, sólo en sociedades privadas, con plena responsabilidad jurídica y civil".
Un asunto clave para Maciel fue y son las aportaciones económicas de la estructura del movimiento Regnum Christi a la Legión de Cristo. Por eso se establece en el artículo 409 que los miembros de "tercer grado —el más elevado y comprometido, denominado las y los consagrados— al estar en el Movimiento conservarán "la propiedad de sus bienes y la capacidad de adquirir otros, pero no pueden administrarlos por sí mismos"; que todos lo que les sea donado o pagado vía sueldo, "debe pasar al fondo general" de los Legionarios de Cristo; que a los 15 años de pertenencia a éstos deberán donar al fondo la mitad de sus bienes y a los 25 donarlos por completo. Hay que señalar que en teoría las y los consagrados ingresan mínimo a los 18 años (a los 17 con condiciones) pero la realidad es que muchas chicas se incorporan desde los 16, al terminar la preparatoria.
Las cuatro primeras señoritas consagradas en Roma. De izquierda a derecha, Graciela Magaña, Margarita Estrada, Guadalupe Magaña y Patricia Bannon. Foto: Regnumchristi.com
Estos criterios son distribuidos en todos los centros de los consagrados y está prohibida su reproducción; en el articulado se mezclan la normatividad de los Estatutos y la de los reglamentos. Pero el documento oficial aceptado por la Santa Sede en 2004 sólo establece 128 artículos, y el documento completo en uso es de mil 57: esto incluye otras normas como el "Manual de principios y normas" y el "Manual de urbanidad" que le indican a los consagrados cómo caminar o cruzar las piernas. En total se habla de más de dos mil normas sin contar las cartas protocoladas que suman todavía más indicaciones prácticas.
Existe la instrucción de que en los centros de tercer grado se dé antes de la cena una lectura íntegra de uno o dos números de los estatutos y reglamentos que, para completarse, puede prolongarse en capítulos por más de un año. Se les explica en todo momento que esas indicaciones que regirán su vida son por voluntad de Dios y que contravenirlas es contravenirlo a Él. Entre las indicaciones indispensables está la obligación de obedecer ciegamente a la cúpula legionaria: los jefes legionarios tienen un control total de las vidas de las consagradas, como lo indica Irene Alemany, directora de una casa de consagradas, cuando asegura que "la obediencia a los superiores refleja la voluntad de Dios, para nosotros obedecer a los superiores es obedecer a alguien que representa la voluntad de Dios".
Por ese sometimiento tan absoluto, tan sólo un reducido grupo de la Iglesia Católica conoce del todo quiénes son esas mujeres entregadas a los Legionarios, a quienes se les exige no acercarse a los obispos u otros funcionarios de la Iglesia si no está presente un sacerdote legionario porque "a ustedes no les corresponden las relaciones con eclesiásticos". Su trabajo en pocas ocasiones se desarrolla en el exterior, sino principalmente en los colegios de la Legión, consistiendo básicamente en dar clases de materias como ética, moral y desarrollo humano y cuidar dentro de la misma línea a las chicas de los grupos juveniles. Pero su principal objetivo es captar vocaciones y buscar donativos para su manutención y para el crecimiento de "la obra de Dios"; semanalmente tienen que entregar los recursos obtenidos a su director territorial.
Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia y sospechoso de recibir sobornos de Maciel, acompañado por los legionarios Sylvester Heereman y Steven Clarke Foto: Regnumchristi.com
¿Cómo trabajan para obtener esos recursos? Una ex consagrada explicó que a quienes dan clases en los colegios de la Legión se les otorga una lista de sus alumnos y las referencias de la capacidad económica de sus padres; así ellas detectan quiénes son los que podrían dar un mejor donativo y se les insiste para obtener una cita y posteriormente plantearles que su aportación será para invertirlo en programas de jóvenes, aunque realmente ellas desconozcan la utilización del dinero que se les entrega. De no ser autosuficientes en la manutención de las casas, se les da autorización para llamar a sus familias a fin de que éstas les envíen dinero o productos como ropa, alimentos, boletos de avión o el costo de algún necesario tratamiento de salud. Pero ellas no tienen permitido comprar por ellas mismas ningún objeto, necesario o no, siendo éste otorgado previa petición por el director del centro; de recibir un regalo o donativo, tienen que entregarlo de inmediato a la dirección para su distribución: lo más probable es que si un padre preocupado le manda a su hija, digamos, un abrigo, éste será portado por otra persona, generalmente con el desconocimiento del donante del destino final de su donativo. Los directores se aseguran de suprimir lo que tenga apariencia de mundano ya sea en la comida, vestido, descanso, viajes u otras cosas.
Las consagradas también se deben abstener del contacto con albaceas, ejecutores o procuradores civiles: tienen prohibido tomar sobre sí el cumplimiento de legados testamentarios. En las normas que regulan la vida de los consagrados se indica que nadie debe visitar a extraños en sus casas, hablar por teléfono con ellos o comer, a menos de que sea labor de apostolado. Los miembros deberán salir de dos en dos del centro y pueden ser acompañados por una persona del mismo sexo siempre y cuando su madurez y seriedad hayan sido comprobadas. Esto se hace así, se les explica, por el grave peligro que tiene el mundo actual para las vocaciones. Por lo mismo se les otorga competencia a los directores de revisar la correspondencia que llegue para las consagrados, a quienes se les debe impedir (principalmente a los jóvenes) enviar cartas a personas del mismo sexo y procurar que no mantenga correspondencia de carácter social y frívolo con sus propios parientes, así como con alguna amistad que se considere puede dañar o simplemente hacer perder el tiempo.
Álvaro Corcuera saluda a Gabrielle D. Mee, benefactora de la Legión de Cristo, cuya herencia está siendo disputada por la familia y la Orden. Foto: Regnumchristi.com
Como un peligro a las vocaciones también se observa el uso indiscriminado de los medios de comunicación, por ser, indican, un obstáculo para la fidelidad a la que se han comprometido y porque propician frivolidad, indisciplina, pérdida de tiempo y deformación de conciencia. De ahí que tengan prohibido tener en sus habitaciones o despachos radio y televisión y que tengan muy restringido el uso de internet.
Las consagradas deben evitar la lectura de periódicos, revistas o libros, los cuales no están prohibidos pero son evitados porque "pueden poner en peligro su fe", y tienen una larga lista de obras de literatura que por su carácter mundano o por su contenido ideológico, amoral o inmoral se deben excluir por no ser propias para "una alma consagrada".
Se les permite seguir cinco encuentros deportivos al año, al menos que sean Olimpiadas o mundiales de futbol; entonces se les autoriza ver seis encuentros del campeonato, cuidando que éstos no superen los 11 al año. Tienen prohibido asistir a festivales de música ligera, zarzuela, ballet y ópera, pero sí pueden asistir a programas culturales, científicos y audiciones de música clásica. El lazo familiar es limitado a una visita mensual o una llamada telefónica; si la familia es de otro país y no puede viajar para estar con su hijo (a), cada siete años tienen derecho a estar 15 días con sus familiares, pero durante el primer año no pueden recibir visitas de ningún tipo. Los permisos extras se les otorgan si los padres están enfermos o en peligro de muerte, y únicamente por ocho días; no hay permisos para bodas ni otras celebraciones familiares.
El modelo de crucifijo que acompaña a las consagradas durante su vida. Foto: Regnumchristi.com
Pese a que cuando ingresan todas deben ser mujeres sanas —no serían admitidas de otra manera—, la mayoría luego de pocos años padece trastornos de sueño, depresión y gastritis, aunque también esconde estos síntomas pues según indican los estatutos, pueden ser enviadas de vuelta a su casa "aquéllos con enfermedad física o psíquica contraída, incluso ya incorporados al tercer grado, y que según los doctores los incapacite para tener una vida de grupo". También son regresados quienes sean "concubinarios o los que den escándalo permanente con actos externos contra el sexto mandamiento", quienes hayan secuestrado a personas con la fuerza o el engaño, los que han procurado aborto y los que cometen "robos" o "fraudes".
Sin embargo, el cumplimiento de esas normas no es suficiente para mantenerse dentro del Ejército de Dios, también se requiere someterse a una serie de cuestionarios establecidos en el Manual de Exámenes Prácticos integrado por 95 temas, donde no sólo se les cuestiona sobre su fidelidad a Cristo y obediencia a los superiores: a esos "soldados rasos en orden de batalla", como se autodenominan, se les hacen preguntas sobre su virilidad, si han tocado a niños o dejado que éstos los toquen o si se consideran hombres sensuales, afeminados, trabajadores, etcétera.
Los legionarios se han caracterizado siempre por ser pulcros y cuidar su imagen física, por esos se les interroga en el tema "Espíritu de Distinción" sobre si son aseados, si su uniforme no está manchado, arrugado o si su calzado está sucio y, al referirse a la "Reglas de Modestia", se les solicita respondan: ¿Cuándo estoy de pie me encorvo? ¿Cuándo estoy sentando me mantengo recto? ¿Voy dejado mis posturas o me muestro viril? En el tema "Tiempo de Magisterio" se les pregunta: ¿Tengo cuidado singular en la guarda del tacto? ¿Me permito tocar a los niños? ¿Dejo que ellos me toquen a mí?
Señoritas consagradas visitaron en 2006 la tumba de monseñor Rafael Guizar y Valencia, tío de Marcial Maciel. Foto: Regnumchristi.com
Los cuestionarios reflejan, por las preguntas, que están dirigidas principalmente a los hombres, a los futuros sacerdotes de la legión. Sin embargo, en algunos temas se aplican a las mujeres consagradas por igual. Por las 333 páginas de éste manual la regla constante es insistir en cuestionamientos sobre la obediencia total a los superiores y el delatar a los compañeros que se rebelen a las normas; así se mantiene un control de cada uno de los integrantes de la vida consagrada y de los clérigos de los Legionarios de Cristo.
Estos compromisos serán parte de los documentos de la congregación a revisar por quienes designe el Papa Benedicto XVI como visitador para el ala laica de los Legionarios de Cristo en los próximos días; ellos deberán identificar si esto es acorde con el carisma que tiene la orden o si son un mecanismo más de explotación y abuso por parte de Marcial Maciel.
Monseñor Emilio Berlié, arzobispo de Yucatán, con señoritas colaboradoras del Regnum Christi. Lo acompaña el padre José María Sabín. Foto: Regnumchristi.com
Milenio
11/05/2010
La pederastia del sacerdote mexicano se dio a conocer desde hace 10 años, tiempo en el que aún mandaba Karol Wojtyla; en la Santa Sede dudan si urge el proceso vaticano
Los escándalos sexuales del fundador de los Legionarios de Cristo, el sacerdote Marcial Maciel, "tocan el corazón del Vaticano", que se dispuso a beatificar con urgencia al Papa Juan Pablo II y ahora se cuestiona ese proceso.
La jerarquía vaticana "calló y protegió a los pederastas hasta que se vio obligada a rendirse ante la evidencia", rercordó este lunes el diario El País.
En una nota reciente, el pontífice calificaba a Maciel de delincuente, de llevar "una vida carente de escrúpulos y sentimiento religioso", y anotaba la degradación de los Legionarios de Cristo.
Ahora el asunto podría afectar el proceso de beatificación de Juan Pablo II, que durante su pontificado mantuvo a Maciel al frente de la congregación.
Añadió que inclusive uno de los más cercanos colaboradores del fallecidio pontífice polaco, el cardenal Angelo Sodano, "se ha preguntado públicamente la semana pasada si es pertinente mantener la vía de urgencia de ese proceso de beatificación", indicó.
Si bien Benedicto XVI parece dispuesto a desterrar este problema de las instituciones católicas, "lo hace con una lentitud que puede resultar exasperante, especialmente a las víctimas", añadió el rotativo.
Los crímenes de Maciel se conocían desde hace más de 10 años, y siguen aflorando los escándalos, como el de una congregación femenina mexicana donde 900 seglares vivían esclavizadas "y sujetas al voto de silencio que Maciel imponía con el aval de Roma".
Ahora resulta también "difícil entender que el Vaticano no haya optado por disolver la congregación en vez de simplemente degradarla", indicó por último.
Notimex
• La grabación clandestina de una reunión en Roma prueba el malestar del movimiento
• Documentados 20 casos de vejaciones en España a cargo de miembros de la orden
JUAN RUIZ SIERRA
MADRID
Hace un par de semanas, poco antes de conocerse que el Vaticano piensa nombrar a un comisario para limpiar y renovar la Legión de Cristo Rey, el vicario general de esta orden, Luis Garza, se reunió durante tres horas en Roma con 250 legionarios. El encuentro, a cuya grabación ha tenido acceso EL PERIÓDICO, es como un termómetro que calibra el estado de ánimo del poderoso movimiento fundado por el mexicano Marcial Maciel, a quien la Santa Sede, tras una investigación de ocho meses, imputa «verdaderos delitos». Protegido de Juan Pablo II, Maciel, fallecido en el 2008 a los 87 años, fue morfinómano, polígamo, padre en al menos cuatro ocasiones y múltiple agresor sexual. «No hay verdad ni transparencia. Me siento traicionado. Hay superiores que todavía tienen fotos del fundador en sus despachos. Es como si yo tuviera una foto de Jack el Destripador», le dice un religioso a Garza, que minutos antes ha solicitado a los reunidos que no pierdan la «ilusión». El símil no es demasiado hiperbólico: una asociación de exlegionarios tiene documentados 160 casos de abusos cometidos por Maciel.
Está, por ejemplo, José Antonio Pérez Olvera. Siendo un novicio, fue citado por Maciel en la enfermería de la congregación en Roma. El fundador de los Legionarios le dijo que su hermano –el de Pérez Olvera, también en la orden– se masturbaba en exceso y que para ayudarle a refrenarse necesitaba una muestra de su semen, pero que no podía pedírselo porque le faltaba «confianza», así que había pensado que, ya que la genética de uno y otro eran similares porque compartían padres, él debía hacer el «esfuerzo»: Maciel acabó masturbando a Pérez Olvera. O el caso de Francisco González Parga, quien en su testimonio da menos detalles, pero afirma haber sido «víctima a corta edad de abusos sexuales directos, perpetrados con engaños premeditados por el padre Maciel». Y así hasta 160.
SUPUESTA DEMENCIA / Durante el reciente encuentro en Roma, Garza, el vicario general, no pone en cuestión la analogía enunciada por su subordinado entre el fundador de la congregación y el asesino en serie más famoso de la historia, e incluso tilda al primero de «demente», pero también dice que los abusos de Maciel nunca llegaron a oídos de sus inmediatamente inferiores. «La Legión intenta ahora transmitir el mensaje de que todo se debía a Maciel, qué él era la única manzana podrida. Pero eso es mentira», sostiene Patricio Cerda, miembro de la orden durante dos décadas y secretario de la Asociación de Ayuda a los Afectados por las Enseñanzas de los Legionarios de Cristo.
Más allá de las 160 vejaciones de Maciel, su grupo tiene documentados otros 40 casos cometidos por otros sacerdotes o religiosos del movimiento, 20 de ellos en España. Todos han prescrito. «Había muchos más abusadores, y eran quienes habían sido previamente agredidos por Maciel. Reproducían las mismas pautas, los mismos esquemas», cuenta Cerda, quien se reunió a finales del pasado año con Ricardo Blázquez, uno de los cinco obispos que se han ocupado de investigar a la orden en todo el mundo; y con Joseph Ratzinger en el 2002, cuando este ocupaba el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y todavía no era papa. Fue Ratzinger, ya como Benedicto XVI, quien expulsó en el 2006 a Maciel del Vaticano y le ordenó llevar una vida de «oración y penitencia».
Hasta entonces, las denuncias habían llegado sin pausa a la Santa Sede, pero no se tomaron medidas. Maciel era uno de los grandes movilizadores de masas del catolicismo contemporáneo: garantizaba que las plazas y estadios que visitaba Juan Pablo II en sus múltiples periplos por el mundo estuviesen repletos de gente. Y, como publicó hace un mes la revista norteamericanaNational Catholic Reporter en un extenso y muy documentado reportaje, repartió dinero a espuertas entre la jerarquía vaticana –incluido el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede entre 1991 y el 2006– para blindarse de las cada vez más serias denuncias y acusaciones.
EL PRETEXTO DE UN FALSO MASAJE / Una víctima a la que se conoce simplemente como Aaron, de nacionalidad irlandesa, explica que en 1995, cuando tenía 16 años y se encontraba en el noviciado de la congregación en Dublín, fue forzado a masturbar al padre Eoghan Devlin con la excusa de que este necesitaba «un masaje». «A finales del 2000, cuando ya había salido de la Legión, leí por vez primera lo que les había pasado a otros legionarios en años anteriores a manos de Maciel –narra Aaron–. Y era lo mismo. Exactamente lo mismo. Maciel pidió a esos niños que lo masajeasen porque estaba enfermo y tenía permiso del papa Pío XII para que lo masturbasen».
El pasado miércoles, el obispo Ricard Watty, otro de los cinco investigadores del Vaticano, también indicó que la siniestra sombra del fundador de la Legión de Cristo –al movimiento, según sus propias cifras, pertenecen 70.000 personas, 800 de ellos sacerdotes– había contaminado a los otros miembros de la orden. «Hay muchos elementos de la personalidad del padre Maciel que sí impregno [al resto del movimiento]. De todo eso hay que liberar a la Legión. Son personas buenas, pero en una cubierta muy dañada, mala», manifestó el prelado a la televisión mexicana Televisa.
LOS MIEMBROS, AHOGADOS / «Nos estamos ahogando –concluye el sincero sacerdote que compara a Maciel con Jack El Destripador en la reunión en Roma con el vicario general de la orden–. Es un poco como el chiste: ‘Mamá, mamá, yo no quiero ir a América’, dice el hijo. ‘Pues cállate, niño, y sigue nadando’, contesta la madre».
El caso data de cuando Walter Mixa desempeñaba el obispado de Eichstätt, entre 1996 y 2005.
Augsburgo. La fiscalía de Ingolstadt inició investigaciones contra el cuestionado obispo Walter Mixa por presunto abuso sexual, confirmó hoy en Múnich una portavoz del ministro de Justicia de Baviera.
La noticia se conoció a través del rotativo "Augsburger Allgemeine Zeitung" y, según la información, las sospechas se refieren a un caso que data del tiempo en que Mixa era obispo de Eichstätt entre 1996 y 2005. De acuerdo con el periódico, fue la misma Iglesia católica quien solicitó la intervención de la fiscalía.
"En concordancia con la línea estipulada por la Conferencia Episcopal Alemana se dio conocimiento del caso a las autoridades pertinentes y se hizo la denuncia", dijo hoy una portavoz del obispado.
El 21 de abril, Mixa había puesto ya su renuncia a disposición del Vaticano. Sin embargo, no lo hizo por el presunto caso de abuso sexual que ahora se conoce, sino por numerosas acusaciones según las cuales, durante el periodo en que fue párroco de la ciudad de Schrobenhausen (1975-1996), acostumbraba a golpear brutalmente a niños y jóvenes internados en el hogar que estaba a su cargo.
Al principio el obispo negó las acusaciones y aseguró "desde lo más puro de su corazón" que nunca había ejercido violencia contra jóvenes o niños. Más tarde, sin embargo, admitió que había dado golpes y pidió perdón por todos los errores que pudo haber cometido.
Esos son los únicos cuestionamientos que se hacen al religioso, al que también se acusa también de haber malversado una importante suma de dinero.
A fines de abril se informó a la opinión pública que por disposición de Mixa se había pagado con fondos de la Fundación de Niños Expósitos de Schrobenhausen una importante suma para la adquisición de antigüedades, vino, alfombras, diversos muebles y un solarium para el hogar.
Después de que salieran a la luz las acusaciones, Mixa dijo que no había actuado del todo correctamente con la "asignación financiera" al adquirir esos bienes, y que más tarde había convocado a un bufete de abogados de Múnich para que auditaran los movimientos de dinero.
Después de que en todo Alemania se elevaran voces que exigían su renuncia, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo Robert Zollitsch, solicitó públicamente a Mixa que abandonara su cargo, en un gesto que hasta ahora no tiene precedentes en la historia del catolicismo en Alemania.
Ese mismo día, Mixa puso a disposición del Vaticano su renuncia.
Con ella quería librar a la Iglesia de los posibles daños que sus acciones acarrearan y posibilitar un nuevo comienzo, hizo saber la institución entonces.
A fines de abril, Zollitsch viajó junto con el presidente la Conferencia Episcopal de Baviera y arzobispo de Múnich, Reinhard Marx, a Roma, donde tuvo lugar una reunión en la que se informó sobre el caso al papa Benedicto XVI.
De la reunión surgió que la renuncia presentada por el obispo se analizaría detalladamente. La decisión última debe tomarla Benedicto XVI, ya que un obispo sólo puede abandonar su cargo una vez que el Papa haya dado su aprobación para que lo haga.
La Conferencia Episcopal Alemana no se pronunció sobre el caso.
"De nuestra parte no hay toma de posición", fue todo lo que dijo el portavoz de la entidad en Bonn, Matthias Kopp.
DPA
07 de mayo de 2010
El motivo formal de la renuncia correspondió al artículo 401.1 del Código de Derecho Canónico, la ley fundamental de la Iglesia, el cual establece que un obispo debe dimitir si se encuentra imposibilitado para continuar su trabajo “por causas de fuerza mayor”.
Ciudad del Vaticano.- El Papa Benedicto XVI aceptó hoy la renuncia anticipada del obispo irlandés de Clogher, Joseph Duffy, quien reconoció en marzo pasado haber encubierto el caso de un sacerdote pederasta.
La sala de prensa del Vaticano publicó un comunicado en el cual indicó que, tras la dimisión de Duffy el pontífice decidió nombrar como sucesor en su puesto a Liam MacDaid, hasta ahora canciller de la curia de la misma diócesis irlandesa.
El motivo formal de la renuncia correspondió al artículo 401.1 del Código de Derecho Canónico, la ley fundamental de la Iglesia, el cual establece que un obispo debe dimitir si se encuentra imposibilitado para continuar su trabajo “por causas de fuerza mayor”.
En marzo pasado Joseph Duffy reconoció haber ocultado los abusos de un sacerdote en su diócesis de Enniskillen (Irlanda del Norte) en 1989. Con su salida suman cuatro los obispos católicos que dejaron sus puestos por la crisis de los curas pederastas.
Apenas el 22 de abril pasado dimitió James Moriarty, de la diócesis de Kildare y Leighlin, señalado como encubridor de casos de pederastia en aras de cuidar la imagen eclesiástica.
El prelado era uno de los seis jerarcas señalados por la investigación independiente “Reporte Murphy”, que analizó los casos de abusos sexuales en la Dublín en los últimos 50 años.
De ese grupo de seis obispos acusados de encubrir los abusos sexuales a menores, el líder católico había aceptado en diciembre de 2009 la renuncia de Donal Brendan Murray al gobierno pastoral de la diócesis de Limerick.
También en diciembre pasado entregaron en El Vaticano sus respectivas dimisiones Raymond Field y Eamonn Walsh, auxiliares de Dublín también señalados en el informe, se espera que en los próximos meses sean aceptadas oficialmente.
Mientras Dermot O'Mahony ya no ocupa puesto alguno por estar jubilado mientras el otro de los involucrados, Martin Drennan, pastor de Galway y Kilmacduagh se resiste a renunciar.
En marzo de 2009 Benedicto XVI había mandado al retiro anticipado, también por el escándalo de los curas pederastas, a otro cuestionado jerarca irlandés, John Magee, de la diócesis de Cloyne, ex secretario privado de los Papas Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.
Notimex
06 de mayo de 2010
La mujer que renunció al Regnum Christi confía a MILENIO que “la ignorancia fue mi peor error”, y explica que no se daba cuenta de lo que sucedía porque “veía y escuchaba todo como ellos querían”.
Eugenia Jiménez
Una de las que dimitió revela que la información de los abusos no llegó a las casas que habitaban. Foto: Milenio
Ciudad de México.- Arropada en el nombre de Dios, la estructura de la Legión de Cristo integra en un segundo grado a gente profesionista que no sólo otorga su tiempo, sino un porcentaje de su salario al Regnum Christi. Una mujer jovial ex integrante de este selecto grupo reconoce que la cúpula del movimiento “es un asco” y que la ignorancia fue su peor error, “veía y escuchaba todo, como ellos querían”.
Al abandonar el grupo, dijo quien prefirió mantenerse en el anonimato, buscó reconstruir su vida y reconoció que los primeros años fueron de verdadero compromiso porque “la gente de abajo, las consagradas, los jóvenes, realizan un trabajo genuino para la obra de Dios”.
Haber estudiado en los colegios de la Legión fue su pase automático para integrarse a los grupos de jóvenes “con un verdadero amor a Cristo y para servirle, hacer el bien a los demás, con las misiones”
Su carácter sensible y su actitud inquieta fue suficiente para atraer la mirada de los directores, quienes le designaron responsabilidades en búsqueda de nuevas vocaciones.
“Me integré en una dinámica de servicio y de obediencia que no te das cuenta del formato que vas adquiriendo. Por eso digo que mi gran pecado fue la ignorancia, porque hubo unos años en que obedecí sin cuestionar, con tal de hacer el trabajo apostólico... Entré en un estado de fanatismo o de idealismo, porque sólo era el de trabajar.”
Aún con cariño, relata la época en la que convivió con las consagradas, pero comentó que su vida ahí no fue sencilla por “el grado de obediencia irracional. Se cae en un gran error, te haces ciego y cumples lo que se te ordena, sin cuestionar”.
Después de un año de voluntariado y de haber sido rechazada para integrarse como consagrada de tercer grado, por ser “desobediente”, fue llamada a la élite para integrarse al segundo grado del Regnum Christi, por el don de liderazgo que tenía.
Su nuevo encargo era asistir a eventos sociales y evangelizar a señoras que donaban recursos, esto la llevó ha tener contacto con la cúpula y conocer a Marcial Maciel.
Ahí, dijo, “me di cuenta que el movimiento era un asco, que sus intereses tienen una visión utilitarista. Empecé a darme cuenta de que vivía en dos mundos paralelos, uno de entrega de corazón, con una vida de carencias y penurias, el otro de mentira, manipulación y soborno”.
El contacto con Maciel, comenta, nunca fue agradable, “escuche cosas como el favor cuesta, con dinero baila el perro”. Además, “era soberbio con su gente sencilla” y “en una ocasión pasó junto a nosotros un sacerdote moreno y señaló: miren a ese sacerdote que está feito, lo estoy tratando mal para que se salga”.
Las reuniones con empresarios, mencionó, “eran verdaderos encuentros de negocios, nada religiosos”.
La joven, que pensó en tener hijos para entregarlos a las vocaciones de esa orden, indicó que da su testimonio porque las obras apostólicas “aún se pueden rescatar”. Pero aclaró: “El reconstruir a la Legión será difícil, porque muchos no tienen los elementos emocionales para salir por sí solos... están acostumbrados a que les dirijan la vida, lo cual es más cómodo, por eso viven en una negación constante de lo que escuchan en los medios”.
Otra ex consagrada que estuvo en el Regnum Christi durante 10 años reveló que no tienen cercanía con los curas, no los pueden saludar de mano y tienen prohibido hasta ofrecerles un vaso con agua, .
Relató haber conocido a Maciel sólo en una ocasión “nos estrechó la mano y se despidió, no sin antes decirnos que le echáramos ganas”.
Al conocer las denuncias de abuso sexual contra su fundador, confió, se derrumbó la imagen que tenía de él, pero “lo preocupante es que al interior de las casas de las consagradas no llegó esa información”. Si alguna se enteró en el exterior, se le prohibió hablar y las directoras se concretaban a decir que era una campaña contra los Legionarios.
Respecto a su familia, señaló que se les permite una llamada o una visita mensual. Además, el correo es revisado primero por las directoras y después se les entrega.
Dominico dice que el Papa es “muy torpe”
Amando Robles, fraile dominico, reconoció que Benedicto XVI ha hecho lo que ningún otro pontífice, destituir a Marcial Maciel, aunque enfatizó: “no hubiera estado mal que se abriera un proceso legal en su contra”.
Sin embargo, consideró que el Papa debe dimitir porque carece de liderazgo. Lo calificó de “muy torpe” por no saber marcar líneas discursivas al interior de la iglesia y afirmó que ha demostrado que no es administrador y no tiene facultad de gobierno.
Por su parte María Van Doren, teóloga feminista, indicó que no es suficiente pedir perdón, la jerarquía católica, debe de responsabilizarse por estos delitos y castigar a quienes los cometieron.
Durante su participación en la conferencia ¿Credibilidad de la iglesia católica? Análisis y retos ante la situación de pederastia, consideró que el problema fundamental es el de su estructura piramidal y patriarcal, la cual ha permitido tapar estos delitos.
Van Doren, indicó que Benedicto XVI tiene que reconocer públicamente que es corresponsable de los crímenes de pederastia. “La iglesia no puede poner de pretexto la persecución, y debe dejar de victimizarse”, aseguró.
Milenio
05/05/2010
Miguel Ángel Granados Chapa
El Vaticano parece perplejo ante la Legión de Cristo y el movimiento Regnum Christi. No tiene ya duda sobre su fundador, Marcial Maciel, a quien condena sin ambages. Pero duda sobre el futuro de la congregación y su apéndice laico. Por lo pronto, según su comunicado del 1o. de mayo, ha sujetado a los legionarios a una intervención, que será ejercida por un delegado cuyo nombramiento quedó pendiente. Y formará una comisión que estudie las constituciones de la Congregación, así como enviará un visitador a ocuparse de los miembros consagrados del brazo laico de la Legión.
En rigor estricto, para ser consecuente con el severo juicio que ha asestado a Maciel, el Vaticano debería decretar la dispersión de los legionarios y la puesta de sus bienes y sus actividades en manos de los obispos en que se hallan aquellos y se realizan éstas. No parece lícito cohonestar los frutos surgidos de las manos envenenadas de Maciel, a quien Roma acusa ahora, en lo que sería el extremo de un proceso inquisitorial al que no se le sometió, de carecer de "auténtico sentimiento religioso". ¿Puede una institución creada para enseñar y practicar una genuina vida religiosa mantener la tensión espiritual precisa para esa misión si la creó un farsante, un simulador, calificativos que naturalmente se desprenden de quien disfrazó su falta de "auténtico sentimiento religioso"?
El viernes y el sábado pasados, el secretario de Estado de la Santa Sede, Tarcisio Bertone, se reunió con los cinco obispos a quienes el Papa encargó hace un año visitar a la Legión de Cristo, para hablar sobre los informes presentados por cada uno de ellos al término de su encomienda. En una de las sesiones estuvo presente el Papa Benedicto XVI, y al cabo de ambas se emitió un comunicado donde se describe el trabajo de los visitadores, se dibuja el nuevo retrato de Maciel y se exponen algunas vacilantes conclusiones.
Los comportamientos del fundador de la Legión, dice oficialmente el comunicado vaticano, fueron "gravísimos y objetivamente inmorales" y "manifiestan una vida sin escrúpulos ni auténtico sentimiento religioso" para ocultar la cual el cotijense supo, "hábilmente", "crearse pretextos, ganarse la confianza, amistad y silencio de los que le rodeaban y reforzar su propio papel de fundador carismático".
Su fingimiento no fue completo. Si bien esa manera de ser "era desconocida para gran parte de los legionarios", el Vaticano sugiere abiertamente que en cambio otra parte estaba al tanto de la conducta de Maciel. Pero si no se atreve a enunciarlo de manera expresa, menos aún saca la consecuencia de esa suerte de complicidad o encubrimiento en que incurrieron miembros de la cúpula legionaria. En México, por ejemplo, el trato con los hijos mexicanos de Maciel incluyó entre otros nada menos que al rector de la Universidad Anáhuac, Jesús Quirce, en cuyo establecimiento cursó estudios la hija española del fundador, frutos todos de relaciones condonadas por los omisos subalternos de Maciel, que tienen ahora a su cargo la congregación, como Álvaro Corcuera o Luis Garza, de cuya remoción se habla pero a la cual no se refiere el comunicado del 1o. de mayo.
Según los visitadores, ésta no quedó indemne. La conducta de Maciel, "ha causado consecuencias serias en la vida y en la estructura de la Legión hasta el punto de que requiere un camino de profunda revisión". Pero algo detiene al Vaticano que no da los pasos concretos para revisar la estructura legionaria. Reconoce, sí, la "necesidad de redefinir el carisma de la congregación" pero conservando "el núcleo verdadero, el de la militia Christi, que caracteriza la misión apostólica y misionera de la Iglesia". Admite asimismo "la necesidad de revisar el ejercicio de la autoridad" y anuncia que espera a los miembros de la Legión y del Regnum Christi un "camino de purificación" en que contarán con la ayuda de la Iglesia.
Una nota positiva del comunicado es la inclusión en el análisis de cuanto ha ocurrido en la Legión, de quienes "han sido víctimas de los abusos sexuales y del sistema de poder aplicado por el fundador". A ellos, quienes contribuyeron a develar la funesta dualidad de Maciel con sus "testimonios incontrovertibles", dirigió el Papa, según el comunicado sabatino, "su pensamiento y su "oración", "junto con la gratitud hacia quienes, a pesar de grandes dificultades, han tenido la valentía y la constancia para exigir la verdad".
Si a su edad conserva buena memoria, quizá el Papa Ratzinger tenga en mente a personas concretas que perseveraron en la denuncia de los abusos de Maciel, frente a los cuales él mismo resultó encubridor. Es bien conocido que el ex legionario Juan Manuel Fernández Amenábar confió al sacerdote Alberto Athié el abuso de Maciel en su contra. Athié intentó denunciarlo ante el cardenal Norberto Rivera, quien groseramente lo desoyó. Entonces Athié elevó la mira: mediante el obispo de Coatzacoalcos, Carlos Talavera, pretendió que el propio Papa Juan Pablo II se impusiera de los hechos. Pero el cardenal Ratzinger, el Papa de hoy, impidió que la denuncia llegara al trono pontificio advirtiendo que sería inútil por el aprecio que Karol Wojtyla mantenía por Maciel, a quien llegó a exaltar como ejemplo para la juventud.
La filtración de que el cardenal Juan Sandoval sería el delegado pontificio para intervenir a la Legión ha sido desmentida por el propio arzobispo de Guadalajara. Esperemos a saber quién desempeñe el cargo para medir la intención papal.
Cajón de Sastre
Murió el profesor Abel Salazar Ramírez, que fue el primer alcalde comunista del país. En 1981 fue elegido presidente municipal de Alcozauca en la región guerrerense de la Montaña. Hacía unos pocos años que el Partido Comunista Mexicano había salido de la marginalidad electoral y poco después con la incorporación de nuevos grupos políticos se convertiría en el Partido Socialista Unificado de México. Una fracción de este partido, que había integrado el Movimiento de Acción Popular se empeñó particularmente en acompañar a los grupos de izquierda locales para convertir a esa región en la Montaña Roja. A la cabeza del ayuntamiento de Alcozauca quedó el ahora finado profesor Abel Salazar, miembro de una familia con intensa tradición de lucha. Su hermano Othón había encabezado dos décadas atrás en el Distrito Federal el Movimiento Revolucionario del Magisterio, pionero en la impugnación del aparato institucional que domina a los trabajadores de la educación.
Reforma
05/05/2010
Sale a la luz otro caso de abuso de una menor por parte de un religioso yucateco. Los hechos datan de 1967 y la demanda fue entablada desde EU en 2002. La Arquidiócesis apenas hace días que removió al responsable.
Luis Castrillón
Documentos de la denuncia de Silvia Chávez Frynak contra el sacerdote Teodoro Baquedano Pech.
La iglesia cerrada, la misa dominical de las 10 de la mañana suspendida, los feligreses católicos de la comunidad de Nolo y el mismo sacristán del templo sin tener idea del paradero del padre Teodoro Baquedano Pech. Cuatro días antes, vía una nota del periódico Washington Post, se había hecho pública en Yucatán una denuncia en contra del clérigo por abuso sexual de una menor, y por lo que parecía el silencio ex profeso de la Arquidiócesis de Yucatán sobre el caso durante ocho años.
Hasta el domingo 25 de abril la Arquidiócesis local, encabezada por el arzobispo Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, seguía en silencio. Ni su oficina de prensa tenía información que proporcionar. Con ese mismo sigilo, el padre Baquedano Pech había sido removido de la comunidad de Nolo, municipio de Tixkokob, desde el viernes 23, sin avisar a nadie en la comunidad. Bajo un arco formado por limonarias y una albarrada untada con cal, en su casa, a unos 300 metros de angosta calle de la iglesia del pueblo, Mateo Puch, sacristán de Nolo, comentaba, algo receloso de las preguntas: “No sabría decirle… a mí me vino el padre Amilcar, de Tixkokob, el viernes, y me dijo que el padre Teodoro ya no iba a estar, que él venía ahora a dar la misa y se iba a hacer cargo de las otras iglesias. Dijo que el padre Baquedano no iba a estar ya el domingo, desde el viernes, y que ahora él iba a dar la misa… No dijo a dónde fue el padre, yo no sé, sólo eso me dijo y luego se fue; viene a la misa de las seis, si quiere le pregunta a él, pero el padre Teodoro ya no está aquí”, insistió. Era domingo por la mañana.
La tarde anterior, el sábado 24, la vida de la pequeña comunidad rural, de apenas unos mil habitantes, transcurría normal: los niños llenaban el templo para el catecismo y algunas personas platicaban entretenidas, afuera. De entre los presentes todos coincidieron: “Sí, es un buen padre, muy agradable, lo atiende si viene usted”. El consenso fue que para ver al padre Teodoro Baquedano había que ir el domingo 25 y “agarrarlo” antes de la misa, “para lo que quiera platicar con él”. Lo mismo dijeron las jovencitas encargadas del catecismo y el comisario ejidal del pueblo, Alfredo Cocom, además de otros vecinos. Ninguno sabía que desde el día anterior el padre ya había sido removido del templo y que quizá no volvería más. Apenas tenía ocho meses como titular de esa iglesia.
EL SILENCIO DEL ARZOBISPO
El 21 de abril de este año, el Diario de Yucatán replicaba la nota publicada en el periódico Washington Post, donde se daba cuenta de la denuncia que hacía Silvia Chávez Frynak, luego de advertir y señalar durante 12 años a las autoridades de la Iglesia Católica en Estados Unidos y en México sobre un sacerdote que había abusado sexualmente de ella a finales de los sesenta: Teodoro Baquedano Pech, oriundo de Tixkokob, y en esos días aún párroco de Nolo. Esa tarde, el silencio sobre el caso que la Arquidiócesis yucateca había mantenido por casi ocho años se recrudeció al punto de volverse absoluto. Ni el arzobispo Emilio Berlié Belaunzarán ni el padre Jorge Herrera Vargas, vocero, estaban disponibles. Al día siguiente, Herrera Vargas afirmaba que ese mismo día emitirían un comunicado al respecto, lo que tampoco se cumplió.
En plena organización de los 15 años de la toma de posesión de Berlié Belaunzarán como titular de la Arquidiócesis yucateca, la publicación del hecho habría sacudido hasta los cimientos la misma Catedral de San Ildefonso, en Mérida, la primera construida por la Iglesia Católica en territorio continental en América, al inicio de la colonia. Ni siquiera allí se podía localizar al arzobispo. Un día después, el 22, la oficina de prensa de la Arquidiócesis sólo informaba que Herrera Vargas y Monseñor estaban en un “retiro”, como parte de la “Semana del Seminario” y acompañando en un momento importante a los futuros sacerdotes.
Pero el 21 de abril Berlié Belaunzarán no se enteró de las acusaciones contra el padre yucateco iniciadas en diciembre de 2002, ni de la existencia de Silvia Chávez, quien asegura que cuando tenía 11 años, en 1967, Baquedano abusó sexualmente de ella. El entonces obispo auxiliar de San Francisco, California, John C. Wester, envió una carta al arzobispo yucateco en la que le advertía de los señalamientos de Chávez sobre lo ocurrido en su perjuicio en 1967 y del riesgo que podía ser Baquedano Pech. Wester señala en la carta —proporcionada a M Semanal por Nurith Aizenman, reportera del Washington Post, con autorización de Silvia Chávez y sus abogados— que incluso le había informado del caso al anterior arzobispo, Manuel Castro Ruiz. La carta expone que la agraviada pasó por un proceso de casi 30 años tratando de dejar atrás el caso, pero después, al enterarse que Baquedano Pech seguía en su labor sacerdotal y que podría ser un riesgo para más menores, decidió hacer público el hecho y solicitar el apoyo de la Iglesia Católica en California a través de Wester.
El obispo californiano invitó a Berlié Belaunzarán a comunicarse con él para hablar del tema e incluso con Baquedano Pech para que éste expusiera sus argumentos, pero nada de esto ocurrió. Como única respuesta el padre de Tixkokob fue movido de una comunidad a otra por la Arquidiócesis de Yucatán, entre 2003 y 2010, hasta el pasado viernes 23, cuando fue —se sabría días después— “retirado” como “medida cautelar”.
Lo que sí hubo de parte de la Arquidiócesis fue una carta del padre Gabriel Gamboa Crespo, Vicario Judicial de la Arquidiócesis yucateca, firmada en febrero de 2003 y que responde, en nombre del Arzobispo Berlié, a la solicitud del obispo Wester. El documento —también proporcionado a M Semanal— señala que después de haber hecho la averiguación correspondiente, en la que se omitió dialogar con Chávez Frinak, no hubo indicios que pusieran en duda el desempeño de Teodoro Baquedano. Sin embargo, indica que “hemos tomado todas las precauciones conforme a su prudente consejo de restringirle el acceso a los niños y otras personas adultas vulnerables (sic)”. Pero en Nolo, los niños de la catequesis, aun cuando no la tomaran directamente con Baquedano, lo señalaron como un padre “amigable” y “amable”. Este tenía contacto con toda la feligresía, sin importar la edad.
Emilio Carlos Berlié Belauzarán, obispo de Yucatán, durante la misa por el arribo de la peregrinación anual a la Basílica de Guadalupe. Foto: Paola García
EL “RETIRO” DE BAQUEDANO
Al cierre de esta crónica, se desconoce el paradero de Teodoro Baquedano Pech. La Arquidiócesis de Yucatán sólo emitió un comunicado el lunes 27 de abril pasado en el que condenaba el abuso sexual a menores, manifestaba su solidaridad con las víctimas y sus familias y que “el Sr. Arzobispo deja claro que si alguno de sus sacerdotes comete este grave delito, será enjuiciado penalmente en los ámbitos civil y canónico”. En relación al caso del padre oriundo de Tixkokob, el boletín menciona que “el Sr. Arzobispo ha decidido, como medida cautelar, retirar provisionalmente de su oficio al presbítero Baquedano Pech hasta que se realice una profunda investigación que clarifique su situación legal y canónica, y se logre el esclarecimiento de la verdad”, y añade que “si bien se recibieron advertencias de una supuesta víctima, no contamos con una documentación oficial como base para iniciar contra dicho sacerdote un juicio canónico”. Ello, a pesar de los archivos que le fueron enviados al arzobispo desde 2002 y que incluyen la demanda legal interpuesta por Chávez Frynak con el respaldo de Mike Finnegan y Jeff Anderson, integrantes del despacho Jeff Anderson and Associates, especializados en apoyar a víctimas de abuso sexual por parte de representantes religiosos.
Más allá de la versión oficial pública de la Arquidiócesis, Berlié Belaunzarán no ha tenido comunicación con los medios de información, incluyendo M Semanal, que lo buscaron para declarar sobre los hechos. Silvia Chávez Frynak tampoco ha sido contactada por la Arquidiócesis local, que hasta estos días se ocupaba en preparar los festejos del 29 de abril por el décimo quinto aniversario de la toma de posesión de monseñor Berlié como arzobispo de Yucatán.
El abogado Jeff Anderson en su despacho de Saint Paul, Minnesota. Foto: EFE/Craig Lassig
Entrevista con Mike Finnegan, de Jeff Anderson and Associates
Luis Castrillón: ¿Es satisfactoria para ustedes y para la señora Chávez Frynak la decisión que tomó la Arquidiócesis de Yucatán de “retirar” al padre Baquedano de su labor pública?
Mike Finnegan: Lo más importante para la señora Chávez y nuestro despacho es que Baquedano Pech no esté cerca de niños. A la mayoría de estos sacerdotes se les ha permitido mantener el sacerdocio y tener acceso o cercanía con menores, mientras los obispos sólo manifiestan que deben vigilarlos. Esperamos sinceramente que no sea este el caso con Baquedano Pech. Verdaderamente espero que el arzobispo Berlié comience a tomar con seriedad el problema de los sacerdotes que abusan de menores. Le hemos proporcionado toda la información del caso de Silvia en 2002 y en 2006. Espero sinceramente que el padre Baquedano no vaya a abusar sexualmente de otros niños por la tardanza en alejarlo de su oficio sacerdotal.
LC: ¿Han tenido contacto o se han comunicado con el arzobispo Berlié Belaunzarán en Yucatán o con los abogados de la Arquidiócesis?
MF: No hemos tenido contacto con ninguno de ellos, pero estaremos dispuestos a compartir con ellos toda la información que tenemos sobre el caso.
LC: ¿Qué tan lejos se puede ir ya en este caso?
MF: No estoy seguro acerca de los aspectos criminales del caso, pero la demanda legal fue establecida y por ello no podemos hacer más en este momento. Sin embargo, podemos tratar de hacer todo lo posible para que otros niños no sufran lo mismo que la señora Chávez.
LC: ¿Estaría ahora forzada la Iglesia Católica en Yucatán a exponer públicamente al padre Baquedano y proceder en su contra, previa investigación abierta?
MF: Definitivamente creo que la Iglesia Católica en Yucatán debe proceder contra Baquedano Pech. Incluso, deberían iniciar una investigación en todas las parroquias en las que ofició en México. Además deben averiguar sobre la posibilidad de que exista cualquier otra persona que haya sido violada o abusada sexualmente cuando niño, ya sea por el padre Baquedano o por cualquier otro sacerdote.
LC: ¿Cuál es la experiencia de trabajar en casos como éste?
MF: Estoy profundamente honrado de trabajar con personas con el coraje de la señora Chávez. Es esa gente la que me inspira. Le ha tomado un tremendo esfuerzo y valor hablar y exponer lo que le ocurrió. Jeff y yo continuaremos hacienda todo lo que esté en nuestras manos para asegurarnos que los niños estén seguros y no padezcan este sufrimiento.
Milenio
04 de mayo de 2010
18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.
19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,
21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
22 A algunos que dudan, convencedlos.
23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.
Judas 1:17-23