El recurso interpuesto contra la Arquidiócesis de Miami muestra que El Vaticano estaba al tanto de la mala conducta del reverendo Ernesto García-Rubio desde principios de 1968 |
miércoles, 31 de marzo de 2010
Demanda contra cura pederasta incluirá al Papa
lunes, 29 de marzo de 2010
Reconocen legionarios pederastia y doble vida de Marcial Maciel
miércoles, 24 de marzo de 2010
DOCUMENTALES
EL OPUS DEI
miércoles, 17 de marzo de 2010
ABUSOS SEXUALES Y EL VATICANO (DOCUMENTAL)
Documental donde se revelan abusos sexuales cometidos por sacerdotes de la Iglesia Catolica en Roma.
El teólogo Küng acusa al Papa de ocultar casos de pederastia
El profesor vincula los abusos sexuales a la obligación del celibato del clero.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
LA AMENAZA DEL ANTINOMIANISMO
Por Juan Wesley
"Un golpe a la raíz" o "Cristo apuñaleado en la casa de sus amigos"
"Judas, ¿con un beso entregas (traicionas) al hijo del hombre?" (Lc. 22:48)
1.- "Sin santidad nadie verá a Dios" (Heb. 12:14). Sin santidad nadie verá el rostro de Dios en la gloria. Nada debajo del cielo puede ser más seguro que esto, pues "la boca de Jehová lo ha dicho" (Is. 1:20). "Y el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mc. 13:31). Dios caería de los cielos, de la misma manera, si esta palabra cayera a tierra; esto no puede suceder. Nadie vivirá con Dios, sino aquel que ahora vive para Dios; nadie gozará de la gloria de Dios en el cielo sino aquel que lleve la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no es salvo del pecado será salvo del infierno en el más allá; nadie podrá ver el reino de Dios en los cielos a menos que el reino de Dios esté en él aquí. Quien quiera que vaya a reinar con Cristo en el cielo debe tener a Cristo reinando en él en la tierra. Este debe tener ese "mismo sentir (pensamiento) que hubo en Cristo Jesús" (Fil. 2:5) haciéndolo apto para "andar como él anduvo" (1 Jn. 2:6).
2.- Sin embargo, tan cierto como es esto y tan claramente como es enseñado en las Sagradas Escrituras, difícilmente hay entre todas las verdades de Dios una que sea tan poco recibida por los hombres como ésta. Ciertamente, de alguna manera, fue intuida incluso por los sabios impíos, algunos de ellos afirmaron que nada agradaba a Dios sino el: "sancti recessus mentis, et incoctum generoso pectus honesto": "Una mente santa y virtuosa y un corazón inmerso en generosa honestidad". Aunque no podían negarlo, no obstante de una manera fácil y eficaz se evadieron de esa verdad. Fabricaron "algo" que pudiera hacer "las veces" de la santidad interior: crearon ritos y ceremonias, formas externas o acciones gloriosas para suplirla. Así los romanos lanzaron su cruzada a la felicidad futura y dieron "entrada al cielo" a todo aquel que peleara valerosamente defendiendo a su patria; a aquellos que en su vida hubiesen sido sacerdotes puros; también a los inmortales poetas que escribieron versos dignos de Febo; y también a aquellos que enriquecieran a la humanidad a través de las artes. Para los sabios impíos esto era más que suficiente para asegurarle al hombre un lugar en el cielo.
3.- Esto, por supuesto no fue admitido por los romanos modernos quienes desecharon tales grotescas conclusiones, y aunque rechazaron estas ideas, se ingeniaron un nuevo camino para llegar al cielo "sin santidad": hacer penitencias regulares; peregrinajes a los lugares santos; orar a los santos y a los ángeles, y sobre todo esto inventaron las misas de difuntos, la absolución por un sacerdote y la extrema unción. Todo esto satisfizo a los romanistas de la misma manera que los retablos a los impíos. Miles de ellos creyeron sin lugar a dudas que practicando estas cosas, sin santidad alguna, verían al Señor en la gloria.
4.- A los protestantes no les satisfizo esto. Reconocieron que tal esperanza no era mejor que una telaraña. Se convencieron que cualquiera que se apoyara en semejante cosa se apoyaba en un brazo roto. ¿Qué podían entonces hacer? ¿Cómo podrían ver a Dios sin santidad? Pues decidieron hacerlo, no dañando a nadie, haciendo el bien, asistiendo a la iglesia y tomando los sacramentos. De esta manera muchos miles se sentaron en las bancas de las iglesias, convencidos que estaban ya en el camino directo al cielo.
5.- No obstante muchos no se pudieron quedar allí. Esto lo calificaron como "el papismo del protestantismo". Ellos estaban persuadidos que aunque nadie puede ser un verdadero cristiano sin abstenerse cuidadosamente de todo mal, haciendo uso de la gracia en cada oportunidad y haciendo todo el bien posible a los hombres, por otro lado, un hombre puede hacer todo esto y ser todavía un impío. Ellos sabían que ésta era una religión muy superficial, apenas bajo la piel: por lo tanto, no es cristianismo verdadero, ya que este reside en el corazón, es adorar a Dios "en espíritu y en verdad" (Jn. 4:23). No es otra cosa sino "el reino de Dios EN nosotros" (Lc. 17:21). Es la "vida de Dios en el espíritu del hombre", es la mente que estuvo en Cristo Jesús, es "justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rom. 14:17).
6.- Además, de ver esto y darse cuenta de que ésta era una religión más profunda, sin embargo no está cimentada en un fundamento correcto, porque: "nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:11). Nadie puede tener la mente de Cristo hasta que ha sido justificado por Su sangre, hasta que es perdonado y reconciliado con Dios a través de la redención que es en Cristo Jesús, y nadie puede ser justificado, de esto están seguros, sino por la fe y sólo por la fe, pues: "mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Rom. 4:5).
7.- ¿Qué evasión podría encontrar el hombre ahora? ¿Qué vereda podría encontrar Satanás para dejar sin efecto toda esta luz? ¿Qué se podía hacer cuando esa gran verdad: "por gracia sois salvos por medio de la fe" (Ef. 2:8) era cada vez más y más recibida? ¿Qué?, sino persuadir a los mismos hombres que la recibieron que "convirtieran la gracia en libertinaje" (Judas 4).
"Simón el mago" apareció haciendo esto mismo y enseñando "que Cristo lo había hecho todo, lo había sufrido todo: que Su Justicia siendo impuesta en nosotros, ya no necesitamos hacer nada nosotros; que viendo que había tanta santidad y justicia en Él, nosotros no necesitamos agregarle más; que si pensamos que hay algo de esto en nosotros o buscamos tenerla es renunciar a Cristo; que desde el principio hasta el fin de la salvación todo está en Cristo, nada en el hombre y que los que predican lo contrario son legalistas que no conocen en absoluto el evangelio"
8.- Esto es en verdad un golpe mortal a la raíz (Os. 9:16). A la raíz de toda santidad y toda verdadera religión. Esto es "una puñalada a Cristo en la casa de sus amigos" (Zac. 13:6) de todos aquellos que profesan ampliamente amarlo y honrarlo, destruyendo el propósito mismo de su muerte: saber "destruir las obras del diablo". Porque donde quiera que esta doctrina sea recibida no hay ya lugar para la santidad, la aniquila de la cabeza a los pies y destruye tanto la raíz como la rama (Mal. 4:1). De hecho, rasga todo deseo de ella y todo trabajo por conseguirla; prohíbe toda exhortación ya que puede alentar su deseo o su esfuerzo; hace al hombre temeroso de su propia santidad, temeroso de anhelar cualquier pensamiento o movimiento hacia ella, ya que el que lo hace niega la fe y rechaza la justicia de Cristo. De esta manera en lugar de ser "celosos de las buenas obras" (Tito 2:14), éstas se convierten en un aguijón en sus narices. Y se convierten infinitamente más temerosos de "las obras de Dios" (Jn. 6:28) que de "las obras del diablo".
9.- Esta es sabiduría, pero no sabiduría de los santos sino sabiduría diabólica. Esta es la obra maestra de Satanás. ¡Más lejos que esto no puede ir! Hacer santos a los hombres sin que tengan un gramo de santidad en ellos. Santos en Cristo, aunque impíos en ellos mismos. Están en Cristo Jesús sin un ápice de la mente de Cristo o del sentir que hubo en Él. Están EN Cristo aunque su naturaleza caída esté en su totalidad EN ellos. Son completos en ÉL (Col. 2:10), aunque "en ellos" sigan siendo tan orgullosos, vanos, codiciosos y pasionales como siempre. Es suficiente: pueden seguir siendo injustos pues en Cristo se "cumple toda la justicia" (Mt. 3:15).
10.- ¡0h simples! "¿Hasta cuando, oh simples, amareis la simpleza?" (Prov. 1:22). ¿Cuánto tiempo mas buscareis la muerte en el error de vuestras vidas? o ¿no sabéis, aunque os enseñen otra cosa, que "los injustos no heredarán el reino de los cielos?" (1 Cor. 6:9). "No os engañéis" aunque muchos desean engañaros, bajo la pretensión "válida" de exaltar a Cristo, una pretensión que más fácilmente te roba por cuanto "Él es precioso para ti" (1 Pe. 2:7). Pero mientras el Señor viva: "ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Cor. 6:9-11). Habéis sido realmente cambiados, no sólo no se te tomó en cuenta, sino que de hecho fuisteis hechos justicia. "La ley -el poder interior- del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha hecho libre", verdaderamente libre de la ley -el poder- del pecado y de la muerte (Rom. 8:2). Esta es la libertad, verdadera libertad del evangelio, experimentada en cada creyente. No libertad de la Ley de Dios o de las obras de Dios, sino de la ley del pecado y de las obras del diablo. Mirad que estéis firmes en esta real -no imaginaria- libertad con la que Cristo te ha hecho libre. Y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud, por causa de esos vanos habladores, puesto que ya habéis limpiamente escapado (Gal. 5:1).
Yo te testifico, que si continúas aun en pecado, Cristo en nada te aprovecha, que Cristo no es tu salvador a menos que te salve de tus pecados, y si no purifica tu corazón, la fe en nada te aprovecha. ¡Oh!, ¿cuándo entenderéis, que el oponerse tanto a la santidad interior como exterior bajo el disfraz de exaltar a Cristo, es directamente actuar el papel de Judas traicionando al Hijo de Hombre con un beso?
Arrepentíos, arrepentíos. No sea que Él os divida con la espada de dos filos que sale de su boca (Ap. 1:16). Son ustedes mismos, los que al oponerse al propósito verdadero de Su venida al mundo, están crucificando de nuevo al Hijo de Dios y exponiéndolo a vituperio abierto (Heb. 6:6). Son ustedes quienes esperando ver al Señor sin santidad (Heb. 12:14) a través de la justicia de Jesucristo "hacéis de la sangre del pacto una cosa inmunda" (Heb. 10:29) manteniendo la impiedad de los que tanto en ella confían. ¡Cuidado! por que la maldad está delante de vosotros. Si aquellos que sin confesar a Cristo mueren en sus pecados recibirán siete veces el castigo a su impiedad, con seguridad ustedes que han convertido a Cristo en un "ministro de pecado" (Gal. 2:17) serán castigados setenta veces siete. ¿Qué? ¿Puede Cristo destruir su propio reino? ¿Hacer a Cristo un instrumento de Satanás? ¿Poner a Cristo en contra de la santidad? ¿Hablar de Cristo como salvando a Su pueblo en sus pecados? Todo esto no es mejor que decir: "Él los salva de la culpa pero no del poder del pecado". ¿Harás de la justicia de Jesucristo tal cobertura de la injusticia del hombre queriendo decir con esto que el "impío" de cualquier clase heredará el Reino de los Cielos?
¡Detente! ¡Considera! ¿Qué estás haciendo? Habías corrido bien al principio, ¿quién os embrujó? ¿Quién os ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la pureza del evangelio? Tú sabes "que aquel que cree es nacido de Dios" y "que el que es nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel (Jesús) que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca" (1 Jn 5:18). ¡Oh!, ¡volveos al verdadero, al puro, al evangelio primitivo, el que habéis recibido en el principio! Volveos a Cristo, que murió para haceros una nación santa "celosa de buenas obras". "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras" (Ap. 2:5). "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo" (Jn. 5:17). Si no trabajáis, vana es vuestra fe. ¿Por qué? "¿Quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta" (Stg. 2:20)? "Acaso no sabéis que aunque tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy" (1 Cor. 13:2). ¿Acaso no sabéis que toda la sangre y la justicia de Cristo, a menos que tengamos la mente de Cristo y ese sentir que hubo en Cristo Jesús y andemos como el anduvo, sólo nos hará dignos de mayor condenación? "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad" (1 Tim. 6:3-5). No tengáis más temor de exhortaciones fuertes enfocadas a la santidad ya sea interior como exterior. Porque en esto el Padre es glorificado y el Hijo de Dios verdaderamente exaltado. No llaméis de una manera estúpida y sin sentido a todo esto: "Legalismo" -palabra tonta y sin sentido-. No estéis temerosos "de estar bajo la ley de Dios" sino de "estar bajo la ley del pecado". Amad más las predicaciones estrictas, aquellas que más urgen en el corazón y te muestren en que no te pareces a Cristo, y aquellas que te impulsen a amarlo con todo tu corazón y a servirlo con todas tus fuerzas.
Permitidme que os alerte de otra palabra vana y sin sentido. No digáis, "Yo nada puedo", pues si lo hacéis entonces no conocéis nada de Cristo, y no tenéis fe. Porque si tú tienes fe, si tú crees, entonces tú "puedes hacer todas las cosas en Cristo que te fortalece" (Fil. 4:13). Tú puedes amarlo y guardar sus mandamientos y para ti "Sus mandamientos no son gravosos" (1 Jn. 5:3). "¿Gravosos a los que creen?", en ninguna manera. Son el gozo de tu corazón. Muestra pues tu amor a Cristo guardando sus mandamientos, caminando en sus ordenanzas sin mancha (Lc. 1:6). Honra a Cristo obedeciéndole con todas tus fuerzas, sirviéndole con todo tu empeño. Glorifica a Cristo imitándolo en todas las cosas, andando como Él anduvo. Guárdate para Cristo guardándote en todos sus caminos. Confía en Cristo para que viva y reine en tu corazón. Ten confianza en Cristo que Él va a cumplir en ti todas sus preciosas promesas, que Él hará en ti todo el placer de Su benignidad y toda la obra de fe en poder. Aférrate a Cristo hasta que Su sangre te haya limpiado de todo orgullo, enojo y todo deseo del mal. ¡Deja que Cristo lo haga todo! Deja que Aquel que ha hecho todo por ti, lo haga todo en ti. Exalta a Cristo como príncipe, para dar arrepentimiento, como salvador para darte al mismo tiempo la remisión de tus pecados como un corazón nuevo, para renovar un espíritu recto en ti (Sal. 51:10). Este es el evangelio, el puro, el genuino evangelio: Las buenas nuevas de salvación.
No es nuevo, sino el antiguo evangelio que permanece para siempre, el evangelio, no de Simón el mago, sino el de Jesucristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo "os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Ef. 3:16-19).
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Por David Wilkerson
El apóstol Pablo habla de dos eventos espantosos que afligirán a la Iglesia justo antes del regreso del Señor Jesús. De hecho, el Señor no vendrá hasta que estas dos cosas horribles sucedan. Y quiero mostrarte que ambas cosas están teniendo lugar ahora mismo -¡ante nuestros propios ojos!-
Primero, Pablo nos dice que en los últimos días habrá una gran apostasía. Y segundo, nos advierte que un espíritu maligno del anticristo atrapará a muchos creyentes ¡qué están desviándose!
Por supuesto, la iglesia ha estado predicando y enseñando por años acerca de la llegada del Anticristo. Hemos estado esperando la manifestación del Hombre de Pecado, el hijo de perdición. Algunos especulan que será revelado en nuestro tiempo -que, de hecho, ya ha nacido y está viviendo en algún lugar de la tierra.¿Existe tal hombre? Si, creo que sí y que está totalmente poseído por Satanás. Mas cuando él aparezca, será bien recibido. Demandará la devoción de toda la humanidad -¡poniéndose así mismo por encima de Dios ante el mundo!
La única razón por la que el Anticristo no ha sido revelado aún es porque su tiempo no ha llegado. Pero un día el Espíritu Santo levantará Su mano que lo detiene, y el Hombre de Pecado será manifestado en todo su poder. La Biblia nos asegura, sin embargo, que cuando haya terminado el tiempo de este hombre inicuo será destruido por Dios: "… a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida" (2 Tesalonicenses 2:8).
Existe el Anticristo… ¡pero también el Espíritu del Anticristo!
Tenemos un Salvador que existe ahora mismo en la gloria como hombre. El es una persona viva -de carne y hueso, con ojos, cabello- aunque El es Dios. Y a pesar de que nosotros estemos aquí en la tierra, Su Espíritu mora en medio de nosotros: "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!" (Gálatas 4:6).
Pero, hay otro espíritu trabajando en el mundo -el espíritu del anticristo. Ciertamente así como Jesús nos ha dado su Espíritu, existe un espíritu de anticristo poseyendo a muchos cristianos apóstatas. Y ese espíritu se está moviendo en el mundo -¡preparando los corazones para la llegada del Hombre de pecado!
"…y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo" (1 Juan 4:3).
Juan está diciendo aquí: "Han oído acerca de la venida del Anticristo. Ha sido predicada y enseñada, y ustedes están esperando su llegada. Pero, amados, ¡despierten porque el espíritu del anticristo ya está trabajando!"
Tienes que entender. El Anticristo no va aparecerse súbitamente en la escena y va aplastar a la humanidad, sino que su espíritu se está moviendo misteriosamente ahora, estableciendo su reino en los corazones fríos e indiferentes. Y cuando el Hombre de Pecado finalmente se manifieste, será públicamente revelado a un mundo que ya está preparado para él ¡a corazones que su espíritu ya posee!
Ahora mismo vemos un creciente sentimiento y comportamiento anticristiano. Pero pronto este se volverá en una corriente de agua, y, eventualmente, en un vasto océano. Y cuando el Anticristo finalmente aparezca, aún muchos que fueron cristianos le darán la bienvenida ¡porque sus corazones serán de un espíritu afín!
Pablo nos advirtió de esto. El dijo que en los últimos días falsos profetas se infiltrarían en la Iglesia, predicando otro evangelio y a otro Jesús. Muchos de tales profetas falsos ya han aparecido, predicando el evangelio del Anticristo: "Porque ya está en acción el misterio de iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio" (2 Tesalonicenses 2:7).
El espíritu del anticristo está invadiendo aún ahora los corazones de muchos cristianos apóstatas. Están siendo absolutamente dominados por la maldad. "¿Pero cómo?", preguntas tú. ""¿Por qué ciertos cristianos apóstatas se volverían al Anticristo?"
¡Porque están en un mismo sentir con él! Juan escribe:
"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo…
"Hijitos ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo" (1 Juan 2:15-18).
Juan nos está advirtiendo de aquellos que todavía aman las cosas del mundo se han abierto ellos mismos al espíritu del anticristo. Está diciendo: "Sabemos que estos son los últimos tiempos ¡porque muchos están llenos del codicioso espíritu del anticristo!"
"¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo" (verso 22). El apóstol agrega: "Si tú no te has puesto bajo el absoluto Señorío de Jesús - si no lo reconoces en todos tus caminos- ¡entonces te has dispuesto tú mismo para este espíritu de maldad!"
Querido, si tú estás sirviendo a Jesús con sólo el 50 por ciento - o aún con un 90 por ciento- entonces estás negando Su completa salvación. No le estás sirviendo con todo tu corazón, mente, alma y cuerpo. ¡Y has abierto un camino para que el espíritu del anticristo entre!
No basta decir: "Creo que Jesús fue Dios hecho carne". Sino que, debemos decir: "Jesús, Tú eres Dios hecho carne en mí. Tú tienes todo el poder y la autoridad sobre los deseos y el pecado. ¡Y yo me rindo a Ti completamente!"
Los que son Justos -Aquellos Que Adoran a Dios en Espíritu y en Verdad -¡Son los Blancos Principales del Anticristo!
"El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto…" (2 Tesalonicenses 2:4). El espíritu del anticristo está opuesto a todos los que caminan estrechamente con Dios. Va tras los verdaderos adoradores ¡porque quiere su adoración para él mismo!
Satanás no sólo quiere destruir la adoración pura. ¡Desea robarle a Dios toda la alabanza! y si tú caminas en intimidad con Jesús, el espíritu de anticristo vendrá contra ti con todo lo que tiene. Te atacará con miedo, duda, codicia - cualquier cosa que le provea un camino o un medio para impedir tu adoración.
Todavía su espíritu de iniquidad está siendo restringido por el Espíritu Santo: "Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste" (verso 6). Es el poder del Espíritu de Dios en Su Iglesia -esto es, en ti y en mí- lo que detiene la anarquía de Satanás. De hecho, si Dios se llevara su Espíritu de las iglesias con fuego y los creyentes piadosos, nuestra nación sería un infierno encarnizado.
Aún así, "cristianos" de profesión, pero perezosos -aquellos que nunca han abandonado su pecado, que todavía están acaparados por las cosas del mundo- no podrán permanecer en estos tiempos. ¡Serán atrapados por el mal!
El apóstol Pedro escribe.
"Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa obscuridad está reservada para siempre… Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.
"Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno" ( 2 Pedro 2:17, 20-22).
La gente que Pedro describe aquí declaraba ser salva. Alguna vez habían escapado de las contaminaciones del mundo, rescatados por el poder de Dios. Habían conocido el camino de justicia. Y aún así se volvieron a enredar otra vez en el pecado.
¡Fueron vencidos por el espíritu del anticristo!
Pedro no pudo haber estado hablando de no creyentes aquí. Después de todo, los no salvos no tienen una fe de la cual apostatar. Sino que aquellos que se apartan tienen algo de que separarse. Obviamente, Pedro está hablando de cristianos apóstatas.
Pero tales creyentes con consagraciones a medias hacen algo más que apostatar del Señor. También caen en algo ¡en las manos del espíritu del anticristo! Pedro dice que tales personas han sido "…vencidas…" (verso 21).
El apóstol Pablo hace una declaración asombrosa. Dice que aún ahora el espíritu del anticristo ha tomado su lugar en el templo: "…tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 Tesalonicenses 2:4).
¡Amados, es tiempo de dejar de mirar hacia Jerusalén -a la reconstrucción del templo- pues el espíritu del anticristo ya está ascendiendo a su trono!
"¿Qué?", preguntas tú. ¿"Cuál es este templo donde el espíritu del anticristo se sienta ahora, mostrando su poder y reino?"
¡Es el templo de los corazones de la gente! "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Corintios 3:16).
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" (6:19). "… Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 2:16).
Sí, somos templo de Dios. Más, en algunos, otro espíritu ha invadido ese templo. El Espíritu de Dios se fue -y la lujuria, la soberbia, la codicia y la calumnia reinan soberanamente. No existe ya nada puro, santo o divino. ¡Un misterioso espíritu de iniquidad está en control! ¿Cómo pudo suceder una cosa tan terrible y espantosa? En un tiempo el Dios viviente poseía este templo, gobernando y reinando. Alguna vez fue entronado aquí.
Queridos, esto sucede porque muchos cristianos han sido negligentes. No caminan ya más en justicia y santidad. Y terminan desviándose por el camino hacia el espíritu de anticristo. Ahora él se sienta en el trono de sus corazones ¡y es evidente que posee el control absoluto!
Siempre Habrá un Señor en el Trono de Cada Corazón -¡Ya Sea Jesucristo el Cordero de Dios, o el Anticristo!
Toda persona que está leyendo este mensaje tiene un señor sobre el trono de su corazón: o el Espíritu de Cristo, o el espíritu del anticristo.
Estoy totalmente convencido que los medios más efectivos del espíritu del anticristo para preparar los corazones son la televisión por cable y las películas inmundas. El sabe que el ojo es la entrada al corazón. ¡Y marcha derecho a través del ojo corrupto, y hastiado de un cristiano, usurpa el trono de su corazón!
Es por esto que el espíritu del anticristo ha tomado control de los medios seculares -cadenas televisoras, productoras de cine, los teatros de Broadway, la prensa, etc. ¿Quién sino el espíritu del anticristo podría disponer de los medios de comunicación para proclamar que el aborto ahora sea considerado como un derecho en lugar de un pecado? ¿Quién sino este espíritu podría justificar la eutanasia, el asesinato de ancianos o de enfermos terminales?
¿Quién sino el espíritu del anticristo podría hacer burla de todo lo que es sagrado y santo, a través de películas perversas y programas viles de televisión? Creo que el espíritu del anticristo actualmente está produciendo los programas de MTV y de la Fox Network. De lo que leo de sus programas, toda es absoluta inmundicia. ¿Quién sino el espíritu del anticristo podría ser responsable de ello?
El espíritu de iniquidad se está volviendo más y más descarado y nuestra sociedad está a punto de convertirse en un verdadero infierno. El espíritu del anticristo invade ahora nuestras escuelas, nuestros juzgados, nuestras calles, nuestros negocios, aún nuestros hogares. Y, tristemente, este espíritu se está moviendo rápidamente dentro de la iglesia.
Creo que el espíritu del anticristo está estableciendo iglesias por todos los Estados Unidos. Este espíritu es la fuerza motivante detrás de las iglesias "conforme al mundo". ¿Quién sino el espíritu del anticristo llamaría a los impíos para que fijaran la agenda espiritual de la iglesia -enviando encuestadores de puerta en puerta, preguntando a la gente: "¿Cómo preferiría ud. que fuera la iglesia? Queremos hacerla a su gusto para que usted venga."
Estas mega-iglesias se están construyendo sobre parodias y comedias, porque la gente no quiere escuchar reprensión. No quieren convicción -así que escuchan un evangelio que está casi totalmente desprovisto de arrepentimiento, juicio y Cruz. Se les dice todo sobre la gracia y la misericordia, cómo sobrevivir con problemas -pero nada del juicio de Dios y del infierno. Están siendo arrullados para que duerman en su estilo de vida pecaminoso.
Te pregunto: ¿Qué sucedería si yo fuera a las calles, reuniera a todos los muchachillos que se van de pinta de las escuelas, y les preguntara: "¿Qué clase de escuela te gustaría? Construiré una que ustedes disfruten, sólo para que quieran venir."
Aquellos muchachos contestarían: "¡Queremos una escuela que sólo dure tres días a la semana! No queremos álgebra, ni cálculo, ni ciencias. Y queremos que el recreo sea desde las 12 hasta las dos de la tarde, y como almuerzo nada más que pizza y frituras. No habrá lecciones, ni reglamentos, ni calificaciones. Y podremos llegar e irnos cuando nos plazca."
Si yo llevara a cabo eso, tendría la escuela más grande en Nueva York, con todos los desertores escolares a la vista. ¿Pero qué les pasaría a esos muchachos diez años más tarde, sin ninguna preparación real para la vida?
¡Eso es lo que los predicadores de las iglesias "conforme al mundo" deberían preguntarse! ¿Qué harán cuando se paren delante del trono santo de Dios, y miren impotentes como, una por una, muchas de sus ovejas son condenadas porque nunca fueron confrontadas con sus pecados? Su gente nunca escuchó una palabra de reprensión que los guiara a la verdadera justicia. No hubo un mensaje de convicción que sacudiera a la gente de sus pecados y los preparara para encarar el tribunal de Cristo.
Esto es exactamente lo que la Biblia advierte: Iglesias con forma de piedad, pero sin poder. Te pregunto: ¿Quién trajo la música del mundo dentro de la iglesia? ¿Quién convirtió las reuniones de oración semanales en "noches de entretenimiento" en la iglesia? ¿Quién hizo que los cristianos estén más preocupados de quién gana el Super Bowl que de que la gente moribunda y perdida sea salva? El espíritu del anticristo está diciéndoles a los cristianos que pueden beber de las dos copas ¡la copa del Señor, y la copa de los demonios!
"Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber de la copa del Señor, y de la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios" (1 Corintios 10:20-21).
Puedes estar pensando: "Esto es realmente aterrador. ¿Cómo llega un cristiano al punto de ser dominado por el espíritu del anticristo?"
Existen dos causas por las cuales el espíritu del anticristo puede vencer a un cristiano:
La Primera Causa por la cual el Espíritu del Anticristo Puede Vencer a un Creyente Apóstata: La Pérdida de Amor por la Verdad
"… por cuanto no recibieron el amor de la verdad…" (2 Tesalonicenses 2:10). El espíritu del anticristo se introduce cuando la verdad de Dios ya no es amada más, ni hecha propia: "… que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad…" (verso 12).
El profeta Jeremías escribió:
"Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré.
"Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente. Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse" (Jeremías 5:1-3).
Este pasaje no está hablando de gentiles, sino de Israel, el pueblo de Dios. Dios le está diciendo a Jeremías: "Ve y encuéntrame a una sola persona que tenga un corazón que busque verdad -a cualquiera- y la perdonaré. ¡Más no encontrarás uno solo, Jeremías! Este pueblo dice que me ama, pero no reciben mi corrección. No se duelen cuando los reprendo. ¡Ya no tiemblan a Mi Palabra!"
Puedes pensar: "Me alegro que no soy como Israel. Yo amo la Palabra de Dios. No he perdido mi amor por la verdad". ¡Pero te invito a que te pruebes a ti mismo! Déjame darte tres maneras para determinar si tienes amor por la verdad en tu corazón:
El primer signo de un pérdida del amor por la verdad es cuando dejas de congregarte con otros creyentes. Si es un trabajo para ti el ir a la iglesia, entonces has perdido el amor por la verdad de Dios: "no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca" (Hebreos 10:25).
Cuando ya no ansías estar en la casa de Dios con Su pueblo -cuando la predicación te parece aburrida y la adoración ya no te importa te has abierto al espíritu de anticristo. Y el Señor te amonesta: "Mientras más cerca estés de Mi venida, más peligrosos serán los tiempos. ¡Y más importante es que te reúnas con Mi pueblo!"
Aún así algo trágico está sucediendo por todos los Estados Unidos y Canadá. Los pastores nos llaman a nuestro ministerio y nos dicen: "Tenemos que cancelar nuestra reunión entre semana porque son pocos los que se presentaron. Ya hemos dejado de tener cultos dominicales nocturnos, porque la gente no viene a menos que proyectemos una película o hagamos un concierto. Y la gente no quiere venir el domingo por la mañana si creen que la reunión durará más de una hora".
¿Dónde están los hijos de Dios si no están en la casa del Señor? Están en los restaurantes, fiestas, eventos sociales o deportivos. Más que todo eso, ¡están encerrados enfrente de sus televisores viendo programas de creciente maldad!
Un segundo signo de una pérdida de amor por la verdad es cuando los mensajes de reprensión te hacen pensar en el pecado de alguien más y no en los tuyos.
Cuando escuchas un sermón profético, ¿te sientas cómodamente, pensando: "¡Ah, eso sí que describe al Hermano Fulano! Gracias, Dios, finalmente está siendo tocado. ¡Señor, dale más duro"?
Te pregunto: ¿Cuánto, si acaso, del mensaje de este artículo te estás aplicando a ti mismo? ¿Cuánto revuelo y convicción está provocando en tu corazón? ¿Estás orando: "Señor, enciende Tu Palabra en mi corazón"?Te insto a atender las palabras de David:
"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti" (Salmo 119:11).
Un tercer signo de una pérdida de amor por la verdad es cuando la reprensión te enoja en lugar de humillarte.
Dios dice que en un aborrecimiento a la reprensión revela un abandono del camino de santidad: "La reconvención es molesta al que deja el camino; Y el que aborrece la corrección morirá" (Proverbios 15:10).
Quizá a veces sales después de un sermón de reprensión diciendo: "Esa palabra estuvo muy dura. ¡Y ese predicador está demasiado enojado!" Querido, cualquier pastor piadoso predicará con celo santo, y eso es porque está enojado con el diablo, enojado con el espíritu del anticristo ¡enojado con todo lo que aparta a tu alma de la verdadera adoración al Padre!
La Segunda Causa por la cual el Espíritu del Anticristo Puede Vencer a un Cristiano Tibio Es el amor al Placer
"Que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tesalonicenses 2:12).
Pablo está hablando aquí de "complacencia insensata". Pero no está hablando del medio artístico, las multitudes enloquecidas, los apostadores, las prostitutas, los drogadictos. No, los buscadores de placer de los últimos tiempos aquí referidos ¡se encuentran dentro de la iglesia! Pablo Advierte:
"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios" (2 Timoteo 3:1-4).
"¿Blasfemos en la casa de Dios?" preguntas tú ¿Implacables? ¿Calumniadores? ¿Traidores? ¡Seguramente que no! ¡Oh sí, absolutamente! Cuando Pablo usa la frase: "… amadores de los deleites más que de Dios…", está dando a entender que estas personas tienen una medida de amor para Dios. Pero ese amor es vencido y contaminado por un amor por los placeres del mundo.
¡Pablo está hablando de aquellos que persiguen el placer por lo pecaminoso!
Querido, puedes derrochar cinco dólares por una ida al cine si deseas, y sentarte viendo dos horas de violencia, derramamientos de sangre y blasfemia en las cuales el nombre de Dios es libremente tomado en vano. Mas eres advertido: Estarás bebiendo de la copa de los demonios, ¡teniendo comunión con los demonios! Mira, cuando pagas por ese tipo de cosas, manifiestas tu compromiso con el espíritu del anticristo que gobierna los medios de comunicación. Dios lo llama un sacrificio a los demonios (ver 1 Corintios 10:20).
Lo peor de todo, es que estás invitando al espíritu del anticristo a tu corazón. Y si tú continúas bebiendo de la copa de los demonios -si sigues permitiendo que ese espíritu inmundo del anticristo se filtre en tu alma- no pasará mucho tiempo antes de que nada te incomode o te convenza de pecado.
¡Un Remanente Santo Amará la Verdad!
Pablo da gracias a Dios por un pueblo santo que permanece firme en tiempos peligrosos. Este remanente santo se levantará contra el espíritu del anticristo y se mantendrá fuerte. Nunca serán vencidos. Al contrario ¡vencerán al mundo, a la carne y al maligno!
"Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra".
"Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra" (2 Tesalonicenses 2:13,17).
Este remanente santo ama la verdad. No les importa ser rechazados. Así que se examinan a sí mismos a la luz de la Palabra de Dios, permitiendo que penetre hasta lo más profundo, pudiendo así Dios santificar su mente y espíritu.
Querido, si mantienes tu corazón abierto a la verdad -si continúas amando la Palabra de Dios- el Señor te sostendrá. Y cuando el perverso espíritu de este mundo venga como una inundación, Satanás no podrá entrar en tu corazón.
"Los que confían en Jehová son como el monte Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre. Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; no sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad" (Salmo 125:1-3).
El espíritu del anticristo tiene una vara, significando autoridad. Pero su poder y reino no estarán sobre ti. Al contrario: ¡tú le vencerás! "Os he escrito a vosotros,… porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno" (1 Juan 2:14). "… y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" (1 Juan 5:4).
Deja que el espíritu del anticristo venga. Tú no serás removido, porque estarás firmemente establecido en la verdad de la Palabra de Dios, adorando con un corazón puro. Y tu fe vencerá todo lo que el enemigo traiga contra ti pues Jesús está sentado en el trono de tu corazón.
Quiero darte una gran arma contra el espíritu del anticristo. Se encuentra en el Salmo 139:"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno" (Salmo 139:23-24). ¡Aleluya!
